La mayoría de las personas no pone mucha atención a su vesícula hasta que empieza a causar problemas. Sin embargo, cuando existe un problema, puede ser un poco doloroso y requiere acción inmediata.

La vesícula es un órgano en forma de pera de 4 pulgadas de largo localizado debajo del hígado en la región superior derecha del abdomen. Esta almacena bilis, un compuesto producido por el hígado para digerir la grasa y ayuda al cuerpo a absorber las vitaminas y nutrientes solubles en grasa.

En una vesícula sana, este proceso sucede sin problemas. Sin embargo, cuando el bloqueo ocurre en la vesícula, o esta deja de funcionar correctamente, puede ocurrir dolor o incomodidad considerables.

En este artículo, observamos la función de la vesícula, algunos de sus problemas comunes y sus síntomas, opciones de tratamiento y expectativa a largo plazo.

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La vesícula se localiza justo debajo del hígado. Su trabajo es almacenar bilis que se utiliza para digerir la grasa.

Algunos problemas comunes de la vesícula incluyen:

Cálculos biliares o colelitiasis

Los cálculos biliares son masas sólidas de colesterol o pigmento que pueden ser de diferentes tamaños.

Estos aparecen cuando altos niveles de grasa y bilis ocasionan la formación de cristales. Los cristales pueden combinarse con el tiempo y expandirse para convertirse en cálculos.

Los cálculos pueden ser tan pequeños como un grano de arena o tan grandes como una pelota de golf y pueden o no ocasionar síntomas.

Cálculos del ducto biliar común o coledocolitiasis

Los pequeños conductos transportan la bilis desde la vesícula y la depositan en el conducto biliar común. De allí, se traslada al intestino delgado. Algunas veces, los cálculos biliares pueden alojarse o formarse en el conducto biliar común.

Con más frecuencia, estos cálculos empiezan su vida en la vesícula y migran al conducto biliar común. Este es un cálculo secundario o un cálculo del ducto biliar secundario.

Si el cálculo se forma dentro del mismo ducto, es un cálculo primario o un cálculo del ducto biliar común primario. Estos son menos comunes, pero es más probable que ocasionen una infección que los cálculos secundarios.

Cáncer de vesícula

El cáncer de vesícula es muy raro, afecta a menos de 4,000 estadounidenses al año; sin embargo, sí ocurre y puede propagarse a otras partes del cuerpo.

Los factores de riesgo incluyen cálculos biliares, vesícula de porcelana (se describe a continuación), mujeres, obesidad y edad avanzada.

Vesícula inflamada, colecistitis

La colecistitis aguda o repentina ocurre cuando la bilis no puede salir de la vesícula. Esto sucede comúnmente cuando una vesícula obstruye el conducto que utiliza la bilis para recorrer hacia adentro y fuera de la vesícula.

La colecistitis crónica ocurre si existen ataques agudos recurrentes.

Cuando el ducto biliar se bloquea, la bilis se acumula. El exceso de bilis irrita la vesícula, lo que ocasiona hinchazón e infección. Con el tiempo, la vesícula se daña y ya no puede funcionar en su totalidad.

Vesícula perforada

Si no se da tratamiento a los cálculos biliares, pueden perforar la vesícula; en otras palabras, se puede formar un agujero en la pared del órgano. La perforación también ocurre como una complicación de colecistitis aguda.

Este rompimiento en la pared de la vesícula puede permitir la fuga de la infección a otras partes del cuerpo ocasionando una infección grave y generalizada.

Infección del conducto biliar común

Si el conducto biliar común se bloquea, puede causar una infección. Esto se puede tratar si se detecta tempranamente; sin embargo, si no se detecta, puede propagarse y desarrollarse una infección grave y mortal.

Vesícula disfuncional o enfermedad crónica de la vesícula

Los episodios repetidos de ataques de la vesícula o colecistitis pueden dañar la vesícula de manera permanente. Esto puede ocasionar una vesícula rígida y cicatrizada.

En este caso, es difícil identificar los síntomas. Estos incluyen llenura abdominal, indigestión e incremento en los gases y diarrea.

Íleo biliar

El íleo biliar es raro, pero puede ser mortal. Esto sucede cuando un cálculo migra al intestino y lo bloquea. Con frecuencia, la cirugía de emergencia es necesaria para despejar el bloqueo.

Absceso de la vesícula

Algunas veces, un paciente con cálculos biliares también desarrolla pus en la vesícula; a esto se le conoce como empiema. La condición puede producir dolores graves en el abdomen. Puede ser mortal si no se trata.

Las personas con diabetes, el sistema inmune reducido y obesidad tienen un mayor riesgo de desarrollar esta complicación.

Vesícula de porcelana (calcificada)

La vesícula de porcelana es una condición en la que, con el tiempo, las paredes musculares de la vesícula desarrollan una acumulación de calcio. Esto las hace rígidas, lo que limita la función de la vesícula e incrementa el riesgo de cáncer de vesícula.

La palabra "porcelana" se usa debido a que el órgano se torna azulado y quebradizo.

Pólipos vesiculares

Los pólipos son un tipo de crecimiento que usualmente es benigno (no cancerígeno). Usualmente, los pólipos vesiculares pequeños no traen problema y raras veces producen algún síntoma. Es posible que se necesite extirpar los pólipos más grandes.

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Un problema con la vesícula puede ocasionar dolor de pecho.

Los síntomas de los problemas de la vesícula incluyen:

  • Dolor en la sección derecha media o superior del abdomen: La mayor parte del tiempo, el dolor de vesícula es intermitente. Sin embargo, el dolor ocasionado por los problemas de la vesícula va de moderado e irregular a muy grave y frecuente. El dolor de vesícula con frecuencia ocasiona dolor en el pecho y espalda.
  • Náusea o vómitos: Cualquier problema de la vesícula puede ocasionar náusea o vómitos. Las enfermedades y trastornos de la vesícula a largo plazo pueden ocasionar problemas digestivos prolongados que ocasionan náusea frecuente.
  • Fiebre o escalofríos: Esto es indicio de una infección en el cuerpo. Junto con otros síntomas de la vesícula, la fiebre y los escalofríos pueden indicar un problema de vesícula o infección.
  • Cambios en las deposiciones: Los problemas de vesícula con frecuencia ocasionan cambios en los hábitos intestinales. Con frecuencia, la diarrea inexplicable puede indicar una enfermedad vesicular crónica. Las heces de color claro o blanquecinas pueden indicar un problema con los conductos biliares.
  • Cambios en la orina: Los pacientes que sufren problemas de la vesícula pueden notar una orina más oscura de lo normal. Esta puede indicar el bloqueo de un conducto biliar.
  • Ictericia: El color amarillento de la piel aparece cuando la bilis hepática no llega satisfactoriamente a los intestinos. Esto sucede normalmente debido a un problema con el hígado o a un bloqueo en los conductos biliares ocasionados por los cálculos biliares.

Cuándo visitar a un médico

Cualquier persona con síntomas de la vesícula debe buscar atención médica. El dolor moderado e intermitente que desaparece por sí solo no necesita atención inmediata. Sin embargo, los pacientes con este tipo de dolor deberán hacer una cita con su médico para realizar un examen cuidadoso.

Si los síntomas son más graves e incluyen lo siguiente, el paciente deberá ser examinado de inmediato:

  • dolor en el cuadrante superior derecho que no desaparece en 5 horas
  • fiebre, náusea o vómitos
  • cambios en las deposiciones y micción

Esta combinación de síntomas puede indicar una grave infección o inflamación que necesita tratamiento inmediato.

Anteriormente, los médicos pensaban que una dieta baja en grasa podría ayudar a tratar los cálculos biliares o al menos evitar su crecimiento.

Sin embargo, nuevas evidencias han desacreditado este enfoque, lo que sugiere que perder demasiado peso muy rápidamente podría ocasionar que los cálculos biliares se hagan más grandes en lugar de reducirlos.

Una dieta balanceada que incluya diversidad de alimentos no curará los cálculos biliares, pero puede conservar la salud general y mantener bajo control cualquier dolor ocasionado por los cálculos.

El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK, en inglés) recomienda:

  • comer alimentos altos en fibra, como frijoles, arvejas, frutas, granos integrales y vegetales
  • reducir la ingesta de carbohidratos y azúcar
  • consumir grasas que son buenas para ti, por ejemplo, las que se encuentran en el aceite de pescado y aceite de oliva

Si un médico sospecha que un paciente tiene un problema de vesícula, posiblemente ordenará lo siguiente:

  • Pruebas de imágenes de la vesícula: El ultrasonido y las tomografías computarizadas se usan comúnmente para obtener imágenes de la vesícula. Luego, se verificará la existencia de cálculos biliares.
  • Pruebas para examinar los conductos biliares: Estas pruebas utilizan un colorante para mostrar si un cálculo biliar está ocasionando el bloqueo en los ductos biliares. Las pruebas para examinar los conductos biliares incluyen RMI, gammagrafía con ácido iminodiacético hepatobiliar (HIDA, en inglés) y una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP, en inglés).
  • Pruebas de sangre: Los médicos pueden usar las pruebas de sangre para revelar las señales de infección, inflamación de los conductos biliares, pancreatitis u otras complicaciones ocasionadas por cálculos biliares.

Los cálculos biliares y colecistitis son condiciones que se pueden tratar.

Los cálculos biliares que no ocasionan síntomas no necesitarán tratamiento inmediato que no sea estar alerta por posibles futuros problemas de la vesícula.

Sin embargo, los cálculos biliares que ocasionan síntomas o infecciones de la vesícula sí necesitan tratamiento.

Las opciones de tratamiento incluyen extirpación quirúrgica de la vesícula, medicamentos para deshacer los cálculos biliares y antibióticos para tratar las infecciones.

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La mayoría de las extirpaciones de vesículas se realizan con laparoscopio; un tubo delgado conectado a una cámara diminuta.

De acuerdo con la Universidad de San Francisco, California (UCSF), la cirugía para extirpar la vesícula biliar es una de las más comúnmente realizadas.

La extirpación de la vesícula biliar laparoscópica (cirugía no invasiva) es la más común. En este procedimiento, un cirujano inserta un tubo delgado conectado a una cámara diminuta en una pequeña incisión en el abdomen. La cámara transmite imágenes desde el interior del cuerpo a un monitor de vídeo.

Mientras se observan las imágenes ampliadas en el monitor, el cirujano extirpa cuidadosamente la vesícula a través de una de las pequeñas incisiones.

La mayoría de las extirpaciones de la vesícula ocurren de esta manera. Con frecuencia, estas cirugías son procedimientos ambulatorios, lo que significa que el paciente puede ir a casa el mismo día.

Un número mucho menor de pacientes de vesícula necesitan cirugía abierta. Durante la cirugía abierta, un cirujano extirpa la vesícula a través de una incisión de 4 a 6 pulgadas de largo en el abdomen.

Estas cirugías con frecuencia se hacen cuando la vesícula está demasiado inflamada o infectada para extirparla laparoscópicamente o si ocurre un problema durante un procedimiento de laparoscopía. Este no es un procedimiento ambulatorio y puede requerir estadía en un hospital de hasta 1 semana.

Si una persona está demasiado enferma para tolerar la cirugía, es posible realizar el drenaje de la vesícula con un tubo. El médico inserta un tubo a través de la piel directamente en el órgano.

Aunque la prevención completa de los problemas de la vesícula no es posible, las personas pueden disminuir los riesgos de desarrollar cálculos biliares u otras infecciones.

El NIDDK indica que las siguientes personas tienen mayor riesgo de tener cálculos biliares:

  • mujeres
  • personas mayores de 40
  • personas con historial familiar de cálculos biliares
  • nativos y mexicoamericanos
  • personas con obesidad

Si una persona está en una categoría que incrementa el riesgo de cálculos biliares, debería evitar lo siguiente para reducir su riesgo:

  • pérdida rápida de peso
  • dietas altas en calorías pero bajas en fibra
  • exceso de aumento de peso

Generalmente, los problemas de la vesícula son fáciles de resolver.

Las complicaciones a largo plazo son improbables después de extirpar la vesícula o tratar la infección. Las personas sin vesícula pueden desarrollar una vida normal y saludable después de la recuperación.

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