La diabetes es una enfermedad que afecta la capacidad del cuerpo para procesar la glucosa en la sangre, también conocida como azúcar en la sangre.

En Estados Unidos, el número estimado de personas mayores de 18 años con diabetes diagnosticada y no diagnosticada es de 30.2 millones. La cifra representa entre el 27.9 por ciento y el 32.7 por ciento de la población.

Sin un manejo continuo y cuidadoso, la diabetes puede llevar a una acumulación de azúcares en la sangre, lo que puede aumentar el riesgo de complicaciones peligrosas, incluyendo derrame cerebral y enfermedad cardíaca.

Se pueden presentar diferentes tipos de diabetes, y el manejo de la afección depende del tipo. No todas las formas de diabetes ocurren en personas con sobrepeso, o que llevan un estilo de vida inactivo. De hecho, algunas aparecen desde la infancia.

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Existen varios tipos de diabetes.

Se pueden desarrollar tres tipos principales de diabetes: diabetes tipo 1, tipo 2 y gestacional.

Diabetes tipo 1. También conocida como diabetes juvenil, este tipo ocurre cuando el cuerpo no produce insulina. Las personas con diabetes tipo 1 dependen de la insulina, lo que significa que deben usar insulina artificial diariamente para mantenerse con vida.

Diabetes tipo 2. La diabetes tipo 2 afecta la forma en que el cuerpo usa la insulina. Si bien el cuerpo sigue produciendo insulina, a diferencia del tipo 1, las células del cuerpo no responden a ella tan eficazmente como lo hacían antes. Este es el tipo más común de diabetes, según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, y está fuertemente vinculado con la obesidad.

Diabetes gestacional. Este tipo ocurre en mujeres durante el embarazo cuando el cuerpo puede volverse menos sensible a la insulina. No todas las mujeres embarazadas padecen diabetes gestacional, y generalmente se resuelve después de dar a luz.

Los tipos menos comunes de diabetes incluyen la diabetes monogénica y la diabetes relacionada con la fibrosis quística.

Prediabetes

Los médicos se refieren a algunas personas como personas con prediabetes o diabetes limítrofe cuando el nivel de azúcar en la sangre suele estar en el rango de 100 a 125 miligramos por decilitro (mg/dL).

Los niveles normales de azúcar en la sangre se sitúan entre 70 y 99 mg/dL, mientras que una persona con diabetes tendrá un azúcar en sangre en ayunas superior a 126 mg/dL.

El nivel de prediabetes significa que la glucosa en la sangre es más alta de lo habitual, pero no tan alta como para constituir diabetes.

Sin embargo, las personas con prediabetes corren el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, aunque por lo general no experimentan los síntomas de una diabetes completa.

Los factores de riesgo de prediabetes y diabetes tipo 2 son similares. Estos incluyen:

  • tener sobrepeso
  • antecedentes familiares de diabetes
  • nivel de colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL) inferior a 40 mg/dL o 50 mg/dL
  • antecedentes de presión arterial alta
  • tener diabetes gestacional o dar a luz a un niño con un peso al nacer de más de 9 libras
  • antecedentes de síndrome de ovario poliquístico (SOP)
  • ser de ascendencia afroamericana, nativa americana, latinoamericana o asiático-pacífica
  • tener más de 45 años
  • tener un estilo de vida sedentario

Si un médico identifica que una persona tiene prediabetes, recomendará que haga cambios saludables que idealmente pueden detener la progresión a la diabetes tipo 2. Perder peso y seguir una dieta más saludable suele ayudar a prevenir la enfermedad.

Los médicos no conocen las causas exactas de la diabetes tipo 1. La diabetes tipo 2, también conocida como resistencia a la insulina, tiene causas más claras.

La insulina permite que la glucosa de los alimentos ingrese a las células del cuerpo para suministrar energía. La resistencia a la insulina suele ser el resultado del siguiente ciclo:

  1. Una persona tiene genes o un entorno que hace que sea más probable que no pueda producir suficiente insulina para cubrir la cantidad de glucosa que come.
  2. El cuerpo trata de producir insulina adicional para procesar el exceso de glucosa en la sangre.
  3. El páncreas no puede hacer frente al aumento de la demanda, y el exceso de azúcar comienza a circular en la sangre, provocando daños.
  4. Con el tiempo, la insulina se vuelve menos efectiva a la hora de introducir glucosa en las células, y los niveles de azúcar en la sangre continúan aumentando.

En el caso de la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina se produce gradualmente. Esta es la razón por la que los médicos a menudo recomiendan hacer cambios en el estilo de vida en un intento por desacelerar o revertir este ciclo.

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Una dieta saludable puede ayudar a prevenir, revertir o controlar la diabetes.

Si un médico diagnostica a una persona con diabetes tipo 2, a menudo recomendará hacer cambios en el estilo de vida para apoyar la pérdida de peso y la salud en general.

Un médico puede derivar a una persona con diabetes o prediabetes a un nutricionista. El especialista puede ayudarle a llevar un estilo de vida activo y equilibrado, y manejar la afección.

Los pasos que una persona puede tomar para adoptar un estilo de vida con diabetes incluyen:

  • Seguir una dieta rica en alimentos frescos y nutritivos, incluyendo granos enteros, frutas, vegetales, proteínas magras, lácteos bajos en grasa y fuentes de grasas saludables, como los frutos secos.
  • Evitar los alimentos ricos en azúcar que proporcionan calorías vacías o calorías que no tienen otros beneficios nutricionales, como las sodas endulzadas, las frituras y los postres ricos en azúcar.
  • Abstenerse de beber cantidades excesivas de alcohol, o mantener el consumo a menos de una bebida al día para las mujeres, o dos bebidas al día para los hombres.
  • Realizar al menos 30 minutos de ejercicio al día durante al menos 5 días de la semana, como caminar, hacer aeróbicos, andar en bicicleta o nadar.
  • Reconocer las señales de bajo nivel de azúcar en la sangre al hacer ejercicio, incluyendo mareos, confusión, debilidad y sudoración profusa.

También es importante tomar medidas para reducir el índice de masa corporal (IMC), lo que puede ayudar a algunas personas con diabetes tipo 2 a manejar la afección sin medicamentos.

Es más probable que los objetivos de pérdida de peso lentos y constantes ayuden a una persona a conservar los beneficios a largo plazo.

Las personas con diabetes tipo 1 y algunas con diabetes tipo 2 pueden necesitar inyectarse o inhalar insulina para evitar que sus niveles de azúcar en la sangre se vuelvan demasiado altos.

Hay varios tipos de insulina disponibles, y la mayoría se agrupan en función de cuánto tiempo dura su efecto. Hay insulinas de acción rápida, regular, intermedia y prolongada.

Algunas personas usarán una inyección de insulina de acción prolongada para mantener los niveles de azúcar en la sangre consistentemente bajos. Algunas personas pueden usar insulina de acción corta, o una combinación de tipos de insulina. Cualquiera que sea el tipo, una persona generalmente comprobará sus niveles de glucosa en la sangre por medio de una punción en el dedo.

Este método de comprobación de los niveles de azúcar en la sangre involucra el uso de una máquina portátil especial llamada glucómetro. Una persona con diabetes tipo 1 utilizará la lectura de su nivel de azúcar en la sangre para determinar cuánta insulina necesita.

El autocontrol es la única manera en que una persona puede conocer sus niveles de azúcar en la sangre. Asumir el nivel a partir de cualquier síntoma físico que ocurra puede ser peligroso, a menos que la persona sospeche un nivel extremadamente bajo de glucosa, y piense que necesita una dosis rápida de glucosa.

¿Cuánto es demasiado?

La insulina ayuda a las personas con diabetes a llevar un estilo de vida activo. Sin embargo, puede provocar efectos secundarios graves, especialmente si la persona se administra demasiado.

El exceso de insulina puede causar hipoglucemia o azúcar en la sangre extremadamente baja, y provocar náuseas, sudoración y temblores.

Es esencial que las personas midan la insulina cuidadosamente y sigan una dieta consistente que equilibre los niveles de azúcar en la sangre tanto como sea posible.

Además de la insulina, hay otros tipos de medicamentos disponibles que pueden ayudar a una persona a manejar su afección.

Metformina

Para la diabetes tipo 2, el médico puede recetar metformina en forma de píldora o líquida.

Ayuda a:

  • bajar el nivel de azúcar en la sangre
  • hacer más efectiva la insulina

También puede ayudar a perder peso. Tener un peso saludable puede reducir el impacto de la diabetes.

Además de la diabetes, una persona también puede tener otros riesgos para la salud, y puede necesitar medicamentos para controlarlos. El médico le hablará sobre sus necesidades.

Inhibidores SGLT2 y agonistas del receptor GLP-1

En 2018, los nuevos lineamientos también recomendaron recetar medicamentos adicionales para personas con:

  • enfermedad cardiovascular aterosclerótica
  • enfermedad renal crónica

Estos son inhibidores del cotransportador 2 de sodio-glucosa (SGLT2) o agonistas del receptor del péptido glucagón-1 (GLP-1).

Para personas con enfermedad cardiovascular aterosclerótica y un alto riesgo de insuficiencia cardíaca, los lineamientos aconsejan a los médicos recetar un inhibidor de SGLT2.

Los agonistas del receptor GLP-1 actúan aumentando la cantidad de insulina que el cuerpo produce, y disminuyendo la cantidad de glucosa que entra en el torrente sanguíneo. Es un fármaco inyectable. Se puede usar con metformina o solo. Los efectos secundarios incluyen problemas gastrointestinales, como náuseas y pérdida del apetito.

Los inhibidores de SLGT2 son un nuevo tipo de fármaco para reducir los niveles de glucosa en la sangre. Funcionan por separado de la insulina, y pueden ser útiles para las personas que no están listas para empezar a usar insulina. Pueden tomarse por vía oral. Los efectos secundarios incluyen un mayor riesgo de infecciones urinarias y genitales, y cetoacidosis.

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El autocontrol puede ser vital para moderar la glucosa en la sangre.

El autocontrol de los niveles de azúcar en la sangre es vital para el manejo efectivo de la diabetes, ayudando a regular los horarios de las comidas, la actividad física y cuándo tomar medicamentos, incluyendo la insulina.

Si bien las máquinas de autocontrol de la glucosa en sangre (SMBG, en inglés) varían, generalmente incluyen un medidor y una tira de prueba para generar lecturas, y un dispositivo de punción para pinchar la piel para obtener una pequeña cantidad de sangre.

Consulta las instrucciones específicas de un medidor en cada caso, ya que las máquinas serán diferentes. Sin embargo, las siguientes precauciones y pasos se aplicarán a muchas de las máquinas en el mercado:

  • Asegúrate de que ambas manos estén limpias y secas antes de tocar las tiras de prueba o el medidor.
  • No utilices una tira de prueba más de una vez, y mantenlas en su recipiente original para evitar que la humedad externa cambie el resultado.
  • Mantén los recipientes cerrados después de hacer la prueba.
  • Comprueba siempre la fecha de caducidad.
  • Los medidores más antiguos pueden requerir codificación antes de su uso. Comprueba si la máquina que tienes en uso lo necesita.
  • Guarda el medidor y las tiras en un área seca y fresca.
  • Lleva el medidor y las tiras a tus consultas, para que el médico o especialista de atención primaria pueda comprobar su eficacia.

Una persona que controla su diabetes por su cuenta usa un dispositivo llamado lanceta para pinchar la piel. Si bien la idea de extraer sangre puede causar malestar en algunas personas, la punción del dedo para obtener una muestra de sangre debe ser un procedimiento suave y sencillo.

Toma las siguientes precauciones:

  • Limpia el área de la que obtendrás la muestra con agua tibia y jabonosa para evitar que los residuos de alimentos entren en el dispositivo y distorsionen la lectura.
  • Elige una lanceta pequeña y delgada para que sea muy cómodo tomar la muestra.
  • La lanceta debe tener ajustes de profundidad que controlen la profundidad del pinchazo. Ajústala hasta que sea cómoda para ti.
  • Muchos medidores requieren solo una muestra de sangre del tamaño de una lágrima.
  • Toma la muestra de sangre del lado del dedo, ya que esto causa menos dolor. Usa el dedo medio, el dedo anular y el dedo meñique para que sea más cómodo.
  • Si bien algunos medidores permiten muestras de otros sitios de prueba, como los muslos y la parte superior de los brazos, las yemas de los dedos o el exterior de la palma de la mano producen resultados más precisos.
  • Lleva la sangre a la superficie con un movimiento de “ordeñe” en lugar de ejercer presión en el lugar de la punción.
  • Desecha las lancetas de acuerdo con las regulaciones locales para la eliminación de objetos afilados.

Si bien recordar controlar tu afección implica ajustes en el estilo de vida, no tiene por qué ser un proceso incómodo.

La diabetes es una enfermedad grave y crónica. Según la Sociedad de Diabetes de Estados Unidos (ADA, por sus siglas en inglés), la afección es la séptima causa principal de muerte en Estados Unidos.

Aunque la diabetes en sí es manejable, sus complicaciones pueden afectar gravemente la vida diaria, y algunas pueden ser mortales si no se tratan inmediatamente.

Las complicaciones de la diabetes incluyen:

  • enfermedades dentales y de las encías
  • problemas en los ojos y pérdida de la vista
  • problemas en los pies, incluido entumecimiento, que provocan úlceras, y lesiones y cortes no tratados
  • enfermedad cardíaca
  • daño a los nervios, como neuropatía diabética
  • accidente cerebrovascular
  • enfermedad renal

En el caso de enfermedad renal, esta complicación puede provocar insuficiencia renal, retención de agua (cuando el cuerpo no elimina el agua correctamente), y dificultades con el control de la vejiga.

Controlar regularmente los niveles de glucosa en sangre y moderar la ingesta de glucosa puede ayudar a las personas a prevenir las complicaciones más dañinas de la diabetes tipo 2.

Para personas con diabetes tipo 1, tomar insulina es la única manera de moderar y controlar los efectos de la afección.

La diabetes es una afección que cambia la vida y requiere un control cuidadoso del azúcar en la sangre, así como un estilo de vida saludable para que la persona pueda manejarla correctamente. Hay varios tipos diferentes de la enfermedad.

El tipo 1 se produce cuando el cuerpo no produce insulina. El tipo 2 ocurre cuando el consumo excesivo de alimentos con alto contenido de azúcar inunda el suministro de sangre con glucosa, y reduce la producción y la eficacia de la insulina.

Las personas pueden tomar insulina suplementaria para controlar la afección y mejorar la absorción de glucosa. Si una persona tiene prediabetes, puede reducir el riesgo de desarrollar diabetes a través del ejercicio regular y una dieta equilibrada y baja en azúcar.

Las complicaciones de la diabetes pueden ser graves, incluyendo insuficiencia renal y derrame cerebral, por lo que el manejo de la afección es vital.

Cualquier persona que sospeche que puede tener diabetes debe visitar a su médico.

Lee el artículo en inglés.

Traducción al español por HolaDoctor.

Edición en español por Suan Pineda el 1 de noviembre de 2021.

Versión original actualizada el 17 de junio de 2020.

Última revisión médica realizada el 8 de enero de 2020.