El edema pulmonar se produce por el exceso de líquido presente en los alvéolos de los pulmones, lo que dificulta la respiración. Esto interfiere con el intercambio de gases y puede provocar insuficiencia respiratoria.

El edema pulmonar puede ser agudo (aparición repentina) o crónico (que ocurre más lentamente con el tiempo). Si es agudo, se clasifica como una emergencia médica que requiere atención inmediata.

La causa más común de edema pulmonar es la insuficiencia cardíaca congestiva, en la que el corazón no puede satisfacer las demandas del cuerpo.

El tratamiento del edema pulmonar generalmente se enfoca en mejorar la función respiratoria y tratar la fuente del problema. Por lo general, incluye administrar oxígeno y usar medicamentos adicionales para tratar las afecciones subyacentes.

Share on Pinterest
El edema pulmonar puede ser agudo o crónico.

Para elevar los niveles de oxígeno en la sangre del paciente, se administra oxígeno a través de una mascarilla o unos pequeños tubos de plástico en la nariz. Se puede colocar un tubo de respiración en la tráquea si se requiere el uso de un ventilador o un respirador.

Si las pruebas muestran que el edema pulmonar se debe a un problema en el sistema circulatorio, el paciente será tratado con medicamentos intravenosos para ayudar a eliminar el volumen de líquido y controlar la presión arterial.

Al respirar normalmente, los pequeños sacos de aire de los pulmones, los alvéolos, se llenan de aire. El oxígeno se absorbe y se expulsa dióxido de carbono. El edema pulmonar ocurre cuando los alvéolos tienen exceso de líquido.

Cuando los alvéolos tienen exceso de líquido, ocurren dos problemas:

  1. El torrente sanguíneo no puede obtener suficiente oxígeno.
  2. El cuerpo no puede eliminar el dióxido de carbono de manera adecuada.

Las causas comunes incluyen:

  • neumonía
  • sepsis (infección de la sangre)
  • exposición a algunos químicos
  • falla de órganos que causa acumulación de líquido, insuficiencia cardíaca congestiva, insuficiencia renal o cirrosis hepática
  • ahogamiento incompleto
  • inflamación
  • trauma
  • reacción a ciertos medicamentos
  • sobredosis de droga

Además de la lesión directa de los pulmones, como en el síndrome de dificultad respiratoria aguda, otras causas incluyen:

  • lesiones cerebrales como hemorragia cerebral, derrame cerebral, lesión en la cabeza, cirugía cerebral, tumor o convulsión
  • altitud elevada
  • transfusión de sangre

Edema pulmonar cardiogénico

El edema pulmonar que se debe a un problema directo del corazón se denomina cardiogénico.

La insuficiencia cardíaca congestiva es una causa común de edema pulmonar cardiogénico; en esta afección, el ventrículo izquierdo no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo.

Esto provoca una acumulación de presión en otras partes del sistema circulatorio, lo que hace que el líquido ingrese a los sacos de aire de los pulmones y otras partes del cuerpo.

Otros problemas relacionados con el corazón que pueden provocar edema pulmonar incluyen:

  • Sobrecarga de líquido: esto puede resultar por insuficiencia renal o terapia de fluidos intravenosos.
  • Emergencia hipertensiva: un aumento severo de la presión arterial que ejerce una presión excesiva sobre el corazón.
  • Derrame pericárdico con taponamiento: una acumulación de líquido alrededor del saco que cubre el corazón. Esto puede disminuir la capacidad del corazón para bombear.
  • Arritmias graves: puede tratarse de taquicardia (ritmo cardíaco rápido) o bradicardia (ritmo cardíaco lento). Cualquiera de ellas puede resultar en una función deficiente del corazón.
  • Ataque cardíaco grave: puede dañar el músculo del corazón, dificultando el bombeo.
  • Válvula cardíaca anormal: puede afectar el flujo de sangre que sale del corazón.

Las causas de edema pulmonar que no se deben a una función deficiente del corazón se denominan no cardiogénicas; típicamente son causados por el síndrome de dificultad respiratoria aguda. Se trata de una inflamación grave de los pulmones que provoca edema pulmonar y dificultades respiratorias importantes.

El edema pulmonar agudo provoca dificultades respiratorias mayores y puede aparecer sin previo aviso. Esta es una emergencia y requiere atención médica inmediata. Sin el tratamiento y el apoyo adecuados, puede causar la muerte.

Junto con las dificultades respiratorias, otras señales y síntomas del edema pulmonar agudo pueden incluir:

  • tos, a menudo con un esputo espumoso rosado
  • sudoración excesiva
  • ansiedad e inquietud
  • sensación de asfixia
  • piel pálida
  • sibilancias
  • ritmo cardíaco rápido o irregular (palpitaciones)
  • dolor en el pecho

Si el edema pulmonar es crónico, los síntomas normalmente son menos graves hasta que el sistema del cuerpo ya no puede compensar la falla. Los síntomas típicos incluyen:

  • dificultad para respirar al acostarse (ortopnea)
  • hinchazón (edema) de pies o piernas
  • aumento de peso rápido debido a la acumulación de exceso de líquido
  • disnea paroxística nocturna: episodios de disnea intensa y repentina durante la noche
  • fatiga
  • aumento de la dificultad para respirar al realizar actividad física

El edema pulmonar ocurre cuando se acumula líquido dentro de los pulmones, en los alvéolos, lo que dificulta la respiración. El derrame pleural también implica líquido en el área de los pulmones y, a veces, se le llama “agua en los pulmones”.

Sin embargo, en el derrame pleural, el líquido de agua se acumula en las capas de la pleura que se encuentran fuera de los pulmones. Puede ser causado por insuficiencia cardíaca, cirrosis o embolia pulmonar. También puede ocurrir después de una cirugía cardíaca.

El edema pulmonar puede superponerse con la neumonía, pero es una afección diferente. La neumonía es una infección que suele presentarse como una complicación de otra infección respiratoria, como la gripe.

Puede resultar difícil distinguir entre las dos afecciones. Si la persona o un miembro de la familia puede proporcionar un historial médico detallado, esto facilitará que un médico realice el diagnóstico correcto y proporcione el tratamiento adecuado.

Share on Pinterest
A veces, una radiografía de tórax puede ayudar en el diagnóstico de edema pulmonar.

Primero, el paciente será sometido a un examen físico. El médico usará un estetoscopio para auscultar los pulmones en busca de crepitaciones y respiración rápida. También escuchará el corazón en busca de ritmos anormales.

Se realizarán análisis de sangre para determinar los niveles de oxígeno en sangre; el médico a menudo ordenará otros análisis de sangre, que incluyen:

  • niveles de electrolitos
  • función renal
  • función hepática
  • hemograma y marcadores sanguíneos de insuficiencia cardíaca

Un ultrasonido del corazón, un ecocardiograma y un electrocardiograma (EKG) pueden ayudar a determinar el estado del corazón.

Se puede usar una radiografía de tórax para ver si hay líquido dentro o alrededor de los pulmones y para verificar el tamaño del corazón. También se puede solicitar una tomografía computarizada del tórax.

Los pacientes con un mayor riesgo de desarrollar edema pulmonar deben seguir los consejos de su médico para mantener su enfermedad bajo control.

Si el problema es la insuficiencia cardíaca congestiva, seguir una dieta sana y bien equilibrada, y mantener un peso corporal saludable puede ayudar a reducir el riesgo de episodios futuros de edema pulmonar.

El ejercicio regular también mejora la salud del corazón al igual que:

  • Reducir el consumo de sal. El exceso de sal puede provocar retención de líquido. Esto aumenta el trabajo que tiene que hacer el corazón.
  • Reducir los niveles de colesterol. El colesterol alto puede provocar depósitos de grasa en las arterias, lo que, a su vez, aumenta el riesgo de ataque cardíaco y derrame cerebral y, por lo tanto, de edema pulmonar.
  • Dejar de fumar. El tabaco aumenta el riesgo de contraer una serie de afecciones, como enfermedades cardíacas, pulmonares y problemas circulatorios.

El edema pulmonar inducido por la altitud se puede minimizar al hacer un ascenso gradual, tomar medicamentos antes de viajar, y evitar el esfuerzo excesivo mientras se avanza hacia mayores altitudes.

Lee el artículo en inglés.

Última revisión médica realizada el 18 de diciembre de 2017.