El ejercicio puede ayudar a mejorar los síntomas del asma a largo plazo, además de mejorar la salud en general.

Algunas formas de ejercicio tienen el potencial de causar ataques de asma, lo que produce sibilancias u opresión en el pecho. Sin embargo, las personas pueden evitar los síntomas o los ataques de asma utilizando técnicas específicas, y participando en actividades adecuadas.

Siempre y cuando el asma de una persona esté bajo control, el ejercicio puede ofrecer muchos beneficios para su salud.

En este artículo, analizamos cómo mantenernos seguros mientras hacemos ejercicio con asma, y qué debemos saber sobre el asma inducida por el ejercicio. También ofrecemos consejos sobre cómo evitar las complicaciones del asma.

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El ejercicio puede mejorar la salud cardíaca y la función pulmonar.

En general, el ejercicio ofrece muchos y variados beneficios para la salud, como mejorar la salud cardíaca, potenciar la salud mental y reducir el riesgo de muchas afecciones.

Las personas con asma también pueden notar otros beneficios específicos para la salud, como:

  • función pulmonar mejorada, que aumenta la resistencia general y reduce el tiempo que tarda una persona en sentirse sin aliento
  • pérdida de peso, que puede reducir el riesgo de ataques de asma
  • función inmunitaria mejorada, que reduce el riesgo de infecciones respiratorias superiores que pueden desencadenar síntomas de asma
  • mejora del estado de ánimo y reducción del estrés, lo que puede disminuir los síntomas del asma

Otros beneficios del ejercicio incluyen:

  • mayores niveles de energía a lo largo del día
  • estabilidad en los niveles de azúcar en la sangre
  • proteger al cerebro de enfermedades relacionadas con la edad
  • huesos y músculos fortalecidos
  • riesgo reducido de ciertos cánceres
  • mejor vida sexual
  • mejor calidad del sueño
  • riesgo reducido de enfermedad cardíaca
  • ayuda para que una persona deje de fumar

Las personas con asma pueden encontrar que aumentar lentamente su nivel de ejercicio reduce el riesgo de sufrir un ataque de asma durante el ejercicio. Los tipos de ejercicio que se centran en promover la capacidad pulmonar y regular la respiración pueden ser especialmente beneficiosos.

Los ejercicios y actividades que ofrecen a una persona períodos cortos de actividad con descanso en el medio pueden funcionar bien. El ejercicio de esta manera permite a una persona estar activa y mejorar su resistencia y fuerza sin poner demasiado esfuerzo en los pulmones.

Los siguientes tipos de ejercicio pueden ser particularmente adecuados para personas con asma:

Yoga

El yoga ayuda a una persona a enfocarse en su respiración. La respiración rítmica controlada durante el ejercicio puede ayudar a aumentar la capacidad pulmonar de una persona mientras se desarrolla la fuerza muscular para una condición física en general.

El yoga y la respiración rítmica también pueden ayudar a reducir los niveles de estrés de una persona. El estrés es un desencadenante del asma en muchas personas, por lo que reducirlo podría ayudar a reducir los brotes de asma.

Natación

La natación resulta en la inhalación de aire cálido y húmedo, lo que es bueno para las personas con asma. Nadar también puede ayudar con el control de la respiración. Puede ser una actividad suave, y las personas pueden trabajar para hacer sesiones más intensivas a medida que su estado físico y capacidad pulmonar mejoran.

Algunas personas pueden encontrar que nadar en una piscina desencadena sus síntomas de asma debido al cloro que hay en el agua.

Otras formas de hacer ejercicio

Muchos otros tipos de ejercicio también pueden ayudar a mejorar la función de los pulmones sin sobrecargarlos. Incluyen:

  • golf
  • béisbol
  • tenis
  • vóleibol
  • bádminton
  • levantamiento de pesas

El ejercicio de ligero a moderado también funciona bien, especialmente cuando implica un movimiento constante, lo que mejora los niveles de resistencia y evita sobrecargar los pulmones. Algunos ejemplos son:

  • andar en bicicleta
  • caminar
  • hacer senderismo
  • usar una máquina elíptica
  • usar las escaleras en lugar del ascensor

Otros ejercicios y actividades más extenuantes no son necesariamente malos para el asma, pero es mejor que cada persona hable con su médico antes de decidir sobre el mejor ejercicio para ellas. El médico puede aconsejar sobre los riesgos de deportes específicos, como correr, baloncesto o fútbol, y cómo sobrellevar los síntomas durante estas actividades.

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Las personas con asma deben evitar las actividades de alta intensidad hasta que forme resistencia.

Las personas que empiezan a hacer ejercicio deben evitar las actividades de alta intensidad, al menos hasta que formen resistencia. Correr, trotar o jugar al fútbol puede ser demasiado para una persona con asma si no está acostumbrada a hacer ejercicio.

Es mejor evitar hacer ejercicio en climas fríos y secos. Los tipos de ejercicio en clima frío, como hockey sobre hielo, esquí y otros deportes de invierno, tienen más posibilidad de causar ataques de asma.

También es crucial prestar atención al cuerpo durante el ejercicio. Si una forma particular de ejercicio está causando un brote, la persona debe dejar de hacer la actividad hasta que sus síntomas estén bajo control.

Según la Asociación del Pulmón de Estados Unidos (ALA, por sus siglas en inglés), una persona puede manejar su asma adoptando las siguientes seis medidas:

  • aprovechar los recursos y hacer preguntas apropiadas al visitar a su médico
  • trabajar con su proveedor de atención médica para crear un plan de manejo del asma que describa cómo mantener los síntomas bajo control
  • dar seguimiento a las veces en que experimentó síntomas para determinar sus desencadenantes
  • tomar el control y comprender la medicación que le recetaron
  • reducir la exposición a desencadenantes conocidos
  • aprender técnicas de autocontrol del asma

Según la Fundación de Asma y Alergia de Estados Unidos (AAFA, por sus siglas en inglés), el asma inducido por el ejercicio es una forma más antigua de describir la broncoconstricción inducida por el ejercicio (EIB, en inglés). El término “asma inducido por el ejercicio” da a las personas la impresión incorrecta de que el ejercicio causa asma.

La AAFA afirma que casi el 90 por ciento de todas las personas con asma experimentarán síntomas de EIB mientras hacen ejercicio.

Los síntomas de la EIB son similares a los del asma e incluyen:

  • sibilancias
  • tos
  • dificultad para respirar
  • opresión en el pecho

El síntoma más común es la tos. Muchas personas pueden encontrar que la tos es el único síntoma que experimentan.

Los síntomas de la EIB suelen ocurrir después de unos pocos minutos de ejercicio, y tienden a empeorar de 5 a 10 minutos después de que la persona deja de hacer ejercicio. Luego, por lo general desaparecen después de unos 30 minutos.

La causa principal de la EIB es respirar aire fresco y seco. El ejercicio tiende a exacerbar esto porque la persona que está haciendo ejercicio por lo general respira a través de la boca. Respirar por la nariz generalmente reduce el frío y la sequedad del aire.

Otros posibles factores desencadenantes de la EIB son:

  • altos niveles de polen en el aire
  • otros irritantes, como el humo
  • niveles elevados de contaminación atmosférica
  • un ataque reciente de asma o una infección respiratoria superior

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Usar una bufanda mientras corres puede reducir el riesgo de un ataque de asma.

La mejor medida que una persona puede tomar para prevenir un ataque de asma al hacer ejercicio es usar medicamentos recetados para el asma y tomarlos siguiendo las indicaciones de su médico.

Cualquier persona que todavía experimenta síntomas graves de asma aun después de usar medicamentos puede hablar con su médico para ajustar el tipo o la dosis de sus medicamentos para ayudar a controlar los síntomas.

También es importante prestar atención al entorno antes de hacer ejercicio. Por ejemplo, si el recuento de polen es alto o el aire es fresco y seco, es probable que sea mejor hacer ejercicio en interiores para reducir el riesgo de ataques de asma.

Otras medidas para evitar los ataques de asma durante el ejercicio incluyen:

  • llevar una bufanda sobre la cara en un clima más frío para que el aire frío no entre a los pulmones
  • hacer calentamiento antes de hacer ejercicio y enfriamiento después

Es vital evitar presionar demasiado durante el ejercicio. Una persona que está empezando a volverse activa puede preferir caminar en lugar de correr para evitar forzar los pulmones. Al aumentar gradualmente sus niveles de condición física, una persona puede ayudar a reducir la probabilidad de que el ejercicio provoque un ataque de asma.

Finalmente, una persona siempre debe llevar su inhalador de rescate. Si se presentan síntomas durante el ejercicio, es esencial parar y usar el inhalador para evitar que los síntomas progresen.

Cualquier persona que sospecha que tiene asma o EIB debe hablar con su médico. El médico puede ayudar a desarrollar un plan para tratar los brotes, y evitar los desencadenantes del asma.

La persona también debería buscar atención médica si presenta:

  • sibilancias que no se calman
  • síntomas que no disminuyen después de unos 20 minutos ni por el uso de un inhalador de rescate
  • tos prolongada que no responde a un inhalador de rescate
  • cambios de color en las uñas
  • dificultad para hablar o recuperar el aliento

Las personas con asma pueden beneficiarse de hacer ejercicio regularmente. El médico puede ofrecer consejos sobre cómo una persona puede mantenerse segura y sentirse menos ansiosa sobre los ataques de asma al comenzar a hacer más ejercicio.

Los tipos particularmente adecuados de ejercicio incluyen aquellos que se centran en la respiración regular y el aumento de la capacidad pulmonar, como el yoga y la natación.

Las personas con asma que hacen ejercicio regularmente suelen notar una mejora en sus síntomas, y también experimentarán todos los beneficios habituales del ejercicio.

Lee el artículo en inglés.

Traducción al español por HolaDoctor.

Edición en español por Suan Pineda el 11 de noviembre de 2021.

Versión original actualizada el 14 de febrero de 2019.

Última revisión médica realizada el 14 de febrero de 2019.