Los glóbulos blancos son componentes vitales de la sangre. Su función es contrarrestar la infección y son esenciales para la salud y el bienestar.

Un recuento alto de glóbulos blancos puede indicar que el sistema inmunitario está trabajando para destruir una infección.

También puede ser una señal de estrés físico o emocional. Las personas con ciertos tipos de cáncer de sangre también pueden tener recuentos altos de glóbulos blancos.

Un recuento bajo de glóbulos blancos puede indicar que una lesión o condición está destruyendo las células más rápido de lo que se generan, o que el cuerpo está produciendo demasiado pocas.

Los glóbulos blancos representan aproximadamente el 1% de todos los glóbulos y son esenciales para regular la función en el sistema inmunitario. Los glóbulos blancos también se conocen como leucocitos.

La médula ósea produce continuamente glóbulos blancos. Estos se almacenan dentro de la sangre y el sistema linfático hasta que son necesarios para combatir una infección o enfermedad en el cuerpo.

White blood cells
Los glóbulos blancos son componentes de la sangre que protegen el cuerpo contra enfermedades e invasores externos.

Los diversos tipos de glóbulos blancos tienen diferentes funciones.

La mayoría de las personas producirán aproximadamente 100 mil millones de glóbulos blancos cada día.

Normalmente, existen entre 4,000 y 11,000 glóbulos blancos en cada microlitro de sangre, aunque esto puede variar según la raza.

Existen varios tipos diferentes de glóbulos blancos, cada uno con diferentes responsabilidades:

  • Linfocitos: Estos son vitales para producir anticuerpos que ayudan al cuerpo a defenderse contra las bacterias, virus y otras amenazas.
  • Neutrófilos: Estos son glóbulos blancos poderosos que destruyen las bacterias y los hongos.
  • Basófilos: Estos alertan al cuerpo de las infecciones al secretar químicos hacia el torrente sanguíneo, principalmente para combatir las alergias.
  • Eosinófilos: Estos son los responsables de destruir los parásitos y las células cancerígenas y son parte de una respuesta alérgica
  • Monocitos: Estos son responsables de atacar y descomponer los gérmenes o las bacterias que entran al cuerpo.

Cuando es necesario, los monocitos viajan a otros órganos, como el bazo, el hígado, los pulmones y la médula ósea, en donde se transforman en una célula llamada macrófago.

Un macrófago es responsable de muchas funciones, incluyendo eliminar el tejido muerto y dañado, destruir las células cancerígenas y regular la respuesta inmunitaria.

Un incremento en los glóbulos blancos se conoce como leucocitosis. Usualmente ocurre en respuesta a las siguientes condiciones:

  • infección
  • inmunosupresión
  • medicamentos, incluyendo corticosteroides
  • un trastorno inmune o de la médula ósea
  • ciertos tipos de cáncer, como leucemia linfocítica aguda o crónica
  • inflamación
  • lesión
  • estrés emocional
  • trabajo de parto
  • embarazo
  • fumar
  • reacciones alérgicas
  • ejercicio en exceso

Ciertas enfermedades respiratorias como tos ferina o tuberculosis, pueden causar que los niveles de glóbulos blancos incrementen.

En algunos casos, todos los glóbulos blancos se ven afectados. Sin embargo, algunas personas tienen una enfermedad específica en la que solo un tipo de glóbulos blancos se ve afectado.

Si los niveles de un tipo en particular de glóbulos blancos aumentan, esto puede deberse a un desencadenante específico.

  • Monocitos: Los niveles altos de monocitos pueden indicar la presencia de infección crónica, un trastorno autoinmune o sanguíneo, cáncer u otras condiciones médicas.
  • Linfocitos: Si existe un incremento en el nivel de linfocitos, la condición se conoce como leucocitosis linfocítica. Esto puede ocurrir como resultado de un virus o una infección como tuberculosis. También se puede relacionar a linfomas y leucemias específicos.
  • Neutrófilos: Los niveles aumentados de neutrófilos en tu cuerpo ocasionan un estado físico conocido como leucocitosis neutrofílica. Esta condición es una respuesta inmune normal a un evento, como infección, lesión, inflamación, algunos medicamentos y ciertos tipos de leucemia.
  • Basófilos: El aumento de los niveles de basófilos puede ocurrir en personas con historial de enfermedad tiroidea hipoactiva, conocida como hipotiroidismo, o como resultado de otras condiciones médicas.
  • Eosinófilos: Si una persona registra altos niveles de eosinófilos, el cuerpo podría estar reaccionando a una infección parasitaria, a alérgenos o asma.

En ocasiones, no existe una causa identificable para el incremento de los glóbulos blancos. Esto se conoce como síndrome hipereosinofílico idiopático. Puede causar graves complicaciones como daños al corazón, pulmones, hígado, piel y sistema nervioso.

Las personas afectadas por el síndrome hipereosinofílico idiopático pueden experimentar síntomas como:

  • pérdida de peso
  • fiebre
  • sudores nocturnos
  • fatiga
  • tos
  • dolor de pecho
  • hinchazón
  • dolor de estómago
  • erupción cutánea
  • dolor
  • debilidad
  • confusión
  • coma

blood test
Un médico puede usar una prueba de sangre para determinar los niveles de los glóbulos blancos.

Si los niveles de los glóbulos blancos son menores que lo usual, esto puede ser una señal de que la persona tiene actividad inmunitaria reducida.

Esto puede ocurrir como resultado de condiciones similares al VIH o medicamentos inmunosupresores.

Una deficiencia de glóbulos blancos es el motivo por el que las personas con enfermedades o medicamentos que suprimen el sistema inmunitario enfrentan un mayor riesgo de infección.

Una producción anormal de glóbulos blancos también es una característica de algunos tipos de cáncer, como leucemia y linfoma.

Varias condiciones, conjuntamente conocidas como trastornos mieloproliferativos, pueden ocurrir en la médula ósea.

Estas se desarrollan cuando se producen demasiados glóbulos blancos, lo que ocasiona un desequilibrio. Los trastornos mieloproliferativos son condiciones raras que pueden o no convertirse en malignas.

Los efectos exactos de un recuento alto de glóbulos blancos dependen de la condición o factor que los ocasiona.

Las fluctuaciones en el recuento de los glóbulos podrían no causar ningún síntoma.

Después de notar cualquier síntoma, el médico puede usar una prueba de sangre para evaluar el recuento de glóbulos blancos y, con frecuencia, serán necesarias otras pruebas y exámenes para determinar la causa exacta del problema.

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