El cáncer de seno es uno de los tipos de cáncer más comunes y es altamente tratable en las primeras etapas. Una mamografía es una radiografía del seno que puede detectar cambios en el tejido mamario.

En muchos países, existe la opción de someterse a mamografías periódicas, ya que pueden ayudar a detectar el cáncer de seno en las primeras etapas.

El proceso de obtención de imágenes puede implicar algunas molestias. Sin embargo, se pueden tomar medidas para reducirlo y, por lo general, cualquier dolor pasa rápidamente.

Una mamografía es rápida y no invasiva. No requiere de tiempo de recuperación y puede salvar vidas.

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Una mamografía puede ayudar a los médicos a detectar cambios en el seno.

Una mamografía tarda unos 20 minutos de principio a fin. Un técnico colocará el seno entre dos placas. Una placa toma una imagen del seno y la otra sostiene el seno en su lugar.

Las imágenes permiten al radiólogo y al médico ver si hay cambios inusuales en el seno. Si hay algún indicio de que un cambio podría ser canceroso, el médico recomendará más pruebas.

La compresión suave del seno lo mantiene estable y da una imagen más clara del tejido mamario.

Varios factores afectan si una mamografía duele, que incluyen:

  • la habilidad del técnico
  • ansiedad durante la mamografía
  • la estructura del seno

Si la máquina no está en la posición correcta, esto también puede causar problemas. Por ejemplo, algunas personas tienen que torcer la espalda debido a la altura de la máquina. Esto puede provocar dolor de espalda o cuello debido a la tensión muscular.

Es importante que el técnico sepa si la posición te resulta incómoda, ya que esto puede significar que la máquina está a la altura incorrecta.

Cualquier persona con senos fibroquísticos, refiriéndose a la presencia de quistes inofensivos, tiene más probabilidades de experimentar dolor durante una mamografía.

Una mamografía puede ayudar a detectar el cáncer de seno en las primeras etapas. Obtén aquí más información sobre las primeras señales del cáncer de mama.

El primer paso es elegir una clínica adecuada.

BreastCancer.org aconseja que se utilicen clínicas que cuentan con la acreditación del Colegio de Radiología de Estados Unidos (ACR, por sus siglas en inglés).

La Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) proporciona un registro de proveedores aprobados en cada área.

Luego, una persona puede hacer varias cosas para reducir la incomodidad de una mamografía:

Tiempo. Programa la mamografía para la semana posterior al periodo menstrual. Los cambios hormonales pueden aumentar la sensibilidad de los senos durante e inmediatamente antes de un periodo.

Antecedentes. Informa al técnico sobre los senos fibroquísticos y cualquier antecedente de mamografías dolorosas.

Cafeína y tabaco. Según un estudio de 2016, consumir menos cafeína y evitar fumar puede ayudar a reducir la sensibilidad en los senos. Sin embargo, la investigación no especificó el efecto durante una mamografía.

Medicamentos. Tomar un medicamento antiinflamatorio no esteroideo, como ibuprofeno, 45 a 60 minutos antes del examen puede ayudar a reducir el dolor.

Almohadillas. Algunos centros de mamografía ofrecen almohadillas, como la marca MammoPad. La amortiguación entre los senos y las placas de la máquina puede reducir significativamente el dolor.

Respiración. Respirar lenta y profundamente antes de las imágenes puede reducir el dolor inducido por la tensión y, en última instancia, puede ayudar a producir una imagen más precisa.

Quédate quieta durante la toma de imágenes. Moverse, incluso respirar, mientras el técnico está tomando la radiografía puede desenfocar la imagen.

Retrasarla si estás amamantando. Si está amamantando, pero destetará pronto al bebé, es posible que quiera retrasar las mamografías para evitar el dolor.

Notifica al técnico de cualquier dolor, especialmente si es intenso. Una mamografía nunca debería doler tanto como para disuadir a una persona de futuras pruebas de detección.

Si no te sientes cómoda con el técnico, es posible que desees solicitar un técnico distinto la próxima vez o probar en otro centro de mamografías.

Muchos técnicos están dispuestos a tomarse un tiempo para reducir el dolor. Si se apresura el examen puede aumentar el riesgo de molestias, mientras que un enfoque cuidadoso puede garantizar la colocación adecuada en la máquina, lo que puede reducir el riesgo de pellizcos y otras fuentes de dolor.

Cualquiera que haya tenido una mamografía previamente debe llevar consigo las imágenes anteriores o asegurarse de que el médico le otorgue acceso a la clínica.

Esto le permite al profesional de salud comparar los resultados nuevos con los anteriores. Una comparación puede aumentar la precisión y evitar lecturas de falsos positivos o falsos negativos.

Por ejemplo, una persona con quistes que un médico ya ha confirmado que son inofensivos puede obtener una lectura falsa positiva si no hay una mamografía previa con la cual comparar.

Del mismo modo, si un profesional de salud ha detectado previamente un pequeño crecimiento, el médico puede utilizar este conocimiento previo para controlar los cambios. Sin referencia de resultados anteriores, un pequeño crecimiento podría pasar desapercibido.

Cuándo esperar los resultados

a doctor explains the results of a mammogram Tu doctor o doctora te explicará los resultados y te sugerirá una estrategia.

En la mayoría de los casos, los resultados estarán listos en aproximadamente una semana. Algunas clínicas ofrecen resultados el mismo día.

Los resultados pueden ser complicados y un médico a menudo querrá hablarlos en persona. Un resultado positivo en una mamografía puede causar preocupación y ansiedad, pero no significa necesariamente que haya cáncer.

La mayoría de las mamografías positivas requieren más pruebas de diagnóstico y muchas encuentran bultos que no son cancerosos.

Cuando las mamografías muestran crecimientos inusuales, se necesitan pruebas de seguimiento. Estas pueden incluir:

  • ultrasonido
  • RMI
  • otra mamografía
  • análisis de sangre
  • una biopsia del seno

Cuando hay cáncer, el tratamiento temprano aumenta drásticamente las tasas de supervivencia. Según la Sociedad Americana Contra el Cáncer de Estados Unidos (ACS, por sus siglas en inglés), una persona con un diagnóstico de cáncer de seno en etapa 0 ó etapa 1 tiene 99 por ciento de posibilidades de vivir al menos otros 5 años.

Las mamografías son muy seguras, pero implican una breve exposición a niveles muy bajos de radiación. Por esta razón, es poco probable que un médico recomiende una durante el embarazo.

El riesgo de exposición a la radiación es mínimo y las mamografías siguen siendo un método de detección importante para las mujeres sanas que no están embarazadas.

Las principales limitaciones de las mamografías son:

Resultados falsos positivos. La imagen puede indicar que hay cáncer cuando no lo hay, lo que genera más pruebas innecesarias y, potencialmente, ansiedad. Llevar resultados anteriores puede ayudar a reducir este riesgo.

Resultados falsos negativos. Es posible que una mamografía no revele un bulto o un cambio que sea muy pequeño. Algunos cambios, especialmente en el tejido mamario denso, no se manifiestan.

Las mamografías no detectan todos los cánceres de seno. El cáncer de seno inflamatorio es un tipo raro, pero agresivo que causa cambios en la piel, hinchazón, dolor e inflamación. Puede que haya un bulto o no.

Debido a las limitaciones de la tecnología de imágenes, es importante que todas las personas estén familiarizadas con la forma y la sensación de sus senos para poder reconocer cambios inusuales.

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Con la detección temprana, existe una excelente posibilidad de obtener un tratamiento eficaz para el cáncer de seno.

Los lineamientos del Colegio de Médicos de Estados Unidos (ACP, por sus siglas en inglés) de 2019 recomiendan el siguiente cronograma de detección para mujeres con un riesgo promedio de cáncer de seno:

De 40 a 49 años: pídele orientación a un médico.

De 50 a 75 años: sométete a una mamografía cada 2 años.

Después de 75 años: suspende las mamografías.

En una persona con una esperanza de vida de menos de 10 años, un médico también recomendará suspender las mamografías.

Las personas con alguno de los siguientes síntomas pueden necesitar exámenes de detección adicionales:

  • antecedentes personales de cáncer de seno o lesiones del seno de alto riesgo
  • factores genéticos, como mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2
  • antecedentes de exposición a la radiación en el tórax durante la infancia

Las personas deben hablar de sus antecedentes y niveles de riesgo con su médico, quien puede hacer recomendaciones personalizadas.

Otras organizaciones, incluyendo la ACS, tienen guías diferentes.

Cada persona debe hablar con su médico sobre la conveniencia de someterse a exámenes de detección periódicos, ya que la elección correcta varía en cada caso.

Una mamografía es una prueba de detección simple y no invasiva que no toma mucho tiempo. También requiere un tiempo mínimo de preparación y recuperación.

Como resultado de los avances científicos, la detección y el tratamiento del cáncer de seno en las primeras etapas significa que, por lo general, existe una excelente posibilidad de supervivencia.

Una mamografía puede resultar incómoda durante un período breve, pero es una herramienta útil para detectar y tratar el cáncer de seno.

Lee este artículo en inglés.