La diabetes se ha vuelto más común en países donde la comida es abundante. El consumo excesivo de azúcar puede provocar obesidad, enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud. Sin embargo, su relación con la diabetes tipo 2 sigue siendo compleja y poco clara.

El número de personas con diabetes en Estados Unidos aumentó más del triple entre 1990 y 2010.

Se está investigando el vínculo entre el consumo de azúcar y la diabetes tipo 2. La mayoría de los médicos argumentan que el azúcar por sí solo no desencadena la diabetes. Es una afección complicada que se desarrolla como consecuencia de una serie de factores.

La diabetes tipo 2 es el tipo más común. El exceso de peso corporal puede influir en su desarrollo.

En este artículo, analizamos estudios emergentes que exploran el posible vínculo entre el consumo de azúcar y el desarrollo de la diabetes tipo 2.

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El vínculo entre el azúcar y la diabetes es complicado.

Tanto la diabetes tipo 1 como la tipo 2 afectan la capacidad del cuerpo para regular los niveles de glucosa en la sangre.

El consumo de azúcar no causará ninguno de los dos tipos de manera directa. Sin embargo, comer demasiado puede causar aumento de peso. La obesidad es un factor de riesgo para la diabetes tipo 2.

Por otro lado, la diabetes tipo 1 es una afección autoinmune, que hace que el sistema inmunitario ataque las células que producen insulina. El daño a estas células socava la capacidad del cuerpo de controlar la glucosa en la sangre.

Una vez que una persona tiene diabetes, comer demasiado azúcar puede empeorar sus síntomas, ya que la diabetes hace que sea más difícil para el cuerpo controlar los niveles de azúcar en la sangre. Las personas con diabetes tipo 1 deben seguir teniendo cuidado con su consumo de azúcar.

Si bien comer azúcar no causa la diabetes tipo 2 de forma directa, algunas pruebas sugieren que la mayor disponibilidad general de azúcar hace que la diabetes esté más generalizada.

Una revisión de 2016 encontró que, aunque la investigación actual ha encontrado patrones convincentes que sugieren que el consumo de azúcar tiene vínculos directos e indirectos con la diabetes, no ha obtenido datos significativos.

La revisión sugiere que los mecanismos directos del azúcar que provocan diabetes implican un tipo de azúcar llamado fructosa. El hígado absorbe la fructosa sin regular la ingesta, lo que potencialmente provoca acumulación de grasas hepáticas y disminución de la sensibilidad a la insulina.

La sensibilidad a la insulina determina la eficacia con que las células utilizan la glucosa, eliminándola del torrente sanguíneo. Cuando esto disminuye, el azúcar en la sangre puede llegar a ser persistentemente alta, lo que potencialmente produce la diabetes tipo 2.

Sin embargo, el autor del estudio acepta que no se dispone de suficiente evidencia de estudios directos en seres humanos.

Un estudio de 2013 que examinó a personas en más de 175 países diferentes encontró que más azúcar en el suministro de alimentos produjo un aumento de las tasas de diabetes.

Específicamente, por cada 150 calorías adicionales de azúcar disponibles por día por persona, los niveles de diabetes aumentaron 1 por ciento. Este cambio continuó incluso cuando los investigadores lograron controlar otros factores relacionados con la diabetes, como la obesidad, el ejercicio y el consumo general de calorías.

Esta investigación sugiere que el consumo de azúcar sí afecta el riesgo de desarrollar diabetes, al menos a nivel de la población en general.

El estudio no examinó a las personas, por lo que no apoya biológicamente la afirmación de que el consumo de azúcar causa diabetes. Sin embargo, sugiere una correlación.

Una revisión de 2012 de investigaciones anteriores sugiere que el consumo de algunas formas de azúcar podría aumentar el riesgo de desarrollar diabetes. Aprovechando los hallazgos de investigaciones anteriores, el estudio sugirió que las bebidas azucaradas probablemente aumentan el riesgo de diabetes tipo 2.

Si bien el azúcar alimentaria podría parecer tener una relación con el azúcar en la sangre, los investigadores no entienden completamente sus vínculos con la diabetes.

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Consumir demasiado azúcar puede provocar caries.

Aunque el vínculo entre el azúcar y la diabetes tipo 2 es incierto, el vínculo entre el azúcar y otras afecciones de salud es mucho más claro.

Una investigación publicada en 2014 relacionó el consumo excesivo de azúcar con un mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular (ECV).

Las personas que recibían más del 25 por ciento de sus calorías diarias del azúcar tenían más del doble de probabilidades de morir de enfermedad cardíaca que los participantes que recibieron el 10 por ciento o menos de sus calorías del azúcar.

La diabetes aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, por lo que las personas con la afección deben ser conscientes del azúcar que consumen.

Otros riesgos asociados con comer demasiado azúcar incluyen:

  • enfermedad del hígado, incluyendo la enfermedad del hígado graso no alcohólico
  • cáncer
  • cambios hormonales
  • colesterol alto
  • aumento de peso y obesidad
  • enfermedades crónicas, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP)
  • inflamación crónica y disfunción inmune
  • caries dental

El cuerpo necesita glucosa para funcionar. La glucosa está ampliamente presente en los alimentos y, por lo tanto, es imposible evitarla. Sin embargo, no es necesario agregar azúcar extra a los bocadillos o comidas.

Los refrescos endulzados, los dulces y los alimentos procesados son particularmente dañinos.

La Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) recomienda los siguientes límites de azúcar añadido cada día:

  • Para el hombre promedio. No más de 9 cucharadas de té, 36 gramos o 150 calorías del azúcar.
  • Para la mujer promedio. No más de 6 cucharadas de té, 25 gramos o 100 calorías del azúcar.

En lugar de centrarse en cualquier tipo específico de azúcar, como el jarabe de maíz de alta fructosa, la AHA aconseja limitar todos los azúcares añadidos.

Limitar la ingesta de azúcar a menos del 10 por ciento de las calorías totales diarias es otra manera de mantener el consumo de azúcar bajo control. Esto impide el consumo excesivo de azúcar independientemente de cuántas calorías necesita una persona.

La Sociedad de Diabetes de Estados Unidos (ADA, por sus siglas en inglés) ofrece recomendaciones adicionales. Sugiere a las personas con diabetes lo siguiente:

  • Comer carbohidratos con un índice glucémico (IG) bajo o medio, como pan integral, avena o fruta.
  • Elegir alimentos ricos en fibra para proporcionar energía más sostenible para el cuerpo, y ayudar a controlar la glucosa en la sangre.
  • Optar por proteínas magras, y elegir grasas saludables para reducir los antojos de comida. Esto ayudará a las personas a sentirse más satisfechas por más tiempo.
  • Comer vegetales sin almidón, como alcachofas, brócoli, berenjenas, setas, okra y nabos.
  • Limitar o evitar los bocadillos azucarados y las bebidas alcohólicas.
  • Evitar los alimentos procesados con pocos nutrientes, que pueden ser ricos en sodio, azúcares añadidos y grasas no saludables.
  • Limitar el consumo de sodio a 2,300 miligramos o menos por día.
  • Comer porciones más pequeñas con más frecuencia. Las comidas abundantes pueden causar picos de azúcar en la sangre, y el hambre entre comidas puede hacer que comas bocadillos poco saludables.

El consumo de azúcar no es un factor de riesgo directo para la diabetes tipo 2, aunque puede tener efectos indirectos, como el aumento de peso, que hacen que la probabilidad de desarrollar la afección aumente.

Factores de riesgo para la diabetes tipo 2 incluyen:

  • tener sobrepeso o una circunferencia de cintura grande
  • tener 45 años o más
  • tener antecedentes familiares de diabetes
  • padecer diabetes gestacional durante el embarazo
  • tener alto nivel de glucosa en la sangre constantemente
  • desarrollar resistencia a la insulina
  • tener hipertensión arterial
  • llevar un estilo de vida sedentario
  • tener altos niveles de grasas llamadas triglicéridos en la sangre
  • niveles bajos de lipoproteínas de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno” en la sangre
  • problemas circulatorios o de vasos sanguíneos en el cerebro, las piernas o el corazón
  • ser nativo americano, asiático americano, isleño del Pacífico, latino o afroamericano

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El ejercicio regular puede ayudar a mantener la diabetes bajo control.

Si bien el vínculo entre el azúcar y la diabetes no está claro, reducir el azúcar añadido y los alimentos procesados en la dieta puede ayudar a prevenir la diabetes tipo 2.

Otros ajustes en el estilo de vida pueden reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, o ayudar a las personas con diabetes a manejar sus síntomas y prevenir complicaciones.

Estos incluyen:

  • Control de peso. Si una persona pierde del 5 por ciento al 7 por ciento de su peso corporal, puede disminuir su riesgo de diabetes.
  • Actividad física regular. Hacer 150 minutos de ejercicio de ligero a moderado por semana puede ayudar a regular la glucosa en sangre y reducir el peso corporal. Demasiado ejercicio también puede ser perjudicial, así que evita el sobreesfuerzo.
  • Control de porciones. Comer porciones más pequeñas y controladas de alimentos con suficiente fibra, proteínas y grasas saludables puede favorecer el control de la glucosa en la sangre. Esto también significa que las personas con diabetes no necesitan renunciar a sus alimentos favoritos, solo necesitan hacer ajustes en la preparación y el tamaño de sus porciones.

Las mujeres que desarrollan diabetes gestacional pueden reducir su riesgo de diabetes al controlar su peso corporal, evitar el aumento excesivo de peso durante el embarazo y aumentar la actividad física antes de un embarazo planificado.

Habla con tu médico sobre los niveles más seguros de aumento de peso y ejercicio para tu cuerpo durante el embarazo.

Los científicos aún no están seguros de si el azúcar causa la diabetes de una forma directa.

Aunque la investigación aún no es concluyente, el aumento del consumo de azúcar parece acompañar mayores tasas de diabetes en la población en general. En particular, la fructosa puede aumentar el riesgo de enfermedad hepática.

El azúcar aumenta el riesgo de otros problemas de salud, como enfermedad cardíaca. La AHA sugiere que las personas deberían limitar todos los azúcares añadidos.

Las personas pueden prevenir la diabetes o sus complicaciones haciendo ejercicio durante más de 150 minutos por semana y siguiendo una dieta equilibrada rica en fibra, proteínas y grasas saturadas.

Lee el artículo en inglés.

Traducción al español por HolaDoctor.

Edición en español por Suan Pineda el 16 de diciembre de 2021.

Versión original escrita el 25 de abril de 2019.

Última revisión médica realizada el 25 de abril de 2019.