La insulina, una hormona que produce el páncreas, permite que las células absorban y utilicen la glucosa. En las personas con resistencia a la insulina, las células no pueden usar la insulina de manera efectiva.

Cuando las células no pueden absorber la glucosa, los niveles de este azúcar se acumulan en la sangre. Si los niveles de glucosa o azúcar en sangre son más altos de lo habitual, pero no lo suficientemente altos como para indicar diabetes, los médicos lo denominan prediabetes.

La prediabetes suele ocurrir en personas con alta resistencia a la insulina. Cerca de 1 de cada 3 personas en Estados Unidos tiene prediabetes, según las cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

En este artículo, analizamos la comprensión actual de la resistencia a la insulina, y explicamos su papel como factor de riesgo para la diabetes y otras afecciones.

También describimos las señales y los síntomas de la resistencia a la insulina y las formas de evitarla.

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La resistencia a la insulina podría convertirse en diabetes tipo 2.

La resistencia a la insulina ocurre cuando el exceso de glucosa en sangre reduce la capacidad de las células de absorber y utilizar el azúcar en sangre para obtener energía.

Esto aumenta el riesgo de desarrollar prediabetes y, finalmente, diabetes tipo 2.

Si el páncreas puede producir suficiente insulina para superar la baja tasa de absorción, es menos probable que la diabetes se desarrolle y la glucosa en sangre se mantendrá dentro de un rango saludable.

¿Cómo se convierte la resistencia a la insulina en diabetes?

En una persona con prediabetes, el páncreas trabaja cada vez más arduamente para liberar suficiente insulina para superar la resistencia del cuerpo y mantener los niveles de azúcar en sangre bajos.

Con el tiempo, la capacidad del páncreas para liberar insulina comienza a disminuir, y esto conduce a desarrollar diabetes tipo 2.

La resistencia a la insulina sigue siendo una característica importante de la diabetes tipo 2.

La insulina es esencial para regular la cantidad de glucosa que circula en el torrente sanguíneo. Hace que las células absorban glucosa.

La insulina es también el mensajero químico que instruye al hígado para que almacene un poco de glucosa, en lugar de liberarla en el torrente sanguíneo. El hígado empaqueta la glucosa para almacenarla en forma de glucógeno.

La insulina generalmente ayuda al cuerpo a mantener un buen equilibrio de energía, no permitiendo que el nivel de glucosa en sangre se dispare durante demasiado tiempo.

Las razones de la resistencia a la insulina siguen siendo complejas y los científicos continúan investigando.

Los siguientes pasos describen la comprensión actual de la resistencia a la insulina por parte de la comunidad médica:

  1. Las células del cuerpo se vuelven menos afectadas por la insulina.
  2. Esta resistencia inicialmente hace que el páncreas secrete más insulina, con el fin de mantener niveles de azúcar en sangre seguros.
  3. El páncreas se vuelve incapaz de mantener la liberación de insulina extra para compensar la creciente resistencia de las células.
  4. Esto desarrolla niveles constantemente altos de glucosa en sangre, progresando a prediabetes y diabetes tipo 2 si una persona no adopta estrategias de control y no recibe tratamiento.

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Muchas personas no son conscientes de que han desarrollado resistencia a la insulina.

La resistencia a la insulina, por lo general, no presenta síntomas hasta que se desarrolla la diabetes. Los CDC informan que el 90 por ciento de las personas con prediabetes no saben que tienen la afección.

La resistencia a la insulina también puede llevar a los siguientes problemas de salud:

  • Acantosis nigricans: esta afección de la piel puede desarrollarse en personas con resistencia a la insulina. implica la formación de manchas oscuras en la ingle, las axilas y la parte posterior del cuello.
  • Síndrome de ovario poliquístico (SOP): la resistencia a la insulina puede empeorar los síntomas del SOP, que pueden incluir ciclos menstruales irregulares, infertilidad y períodos que causan dolor.

Los médicos también asocian los niveles altos de insulina en sangre con un mayor riesgo de enfermedades vasculares, como enfermedades cardíacas, incluso sin la presencia de diabetes.

Los siguientes son factores de riesgo de resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes:

  • tener sobrepeso u obesidad, especialmente cuando el peso extra se encuentra alrededor del diafragma
  • un estilo de vida sedentario o hacer muy poco ejercicio
  • fumar
  • problemas para dormir
  • presión arterial alta, que un estudio de 2018 ha vinculado a un mayor riesgo de resistencia a la insulina

Ciertos factores de riesgo de prediabetes y diabetes también lo son para enfermedades cardíacas y otros problemas de salud cardiovascular y cerebrovascular, como derrames cerebrales y enfermedades cardíacas.

Dado que algunos de estos factores de riesgo están muy extendidos y se pueden evitar, como la obesidad, las autoridades sanitarias centran su atención en medidas de estilo de vida que pueden ayudar a reducir el riesgo de la enfermedad.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos recomienda que todas las personas con sobrepeso y mayores de 45 años se sometan a pruebas para la diabetes.

Varias pruebas pueden ayudar a diagnosticar la prediabetes y diabetes:

  • Prueba A1C: esto mide el nivel promedio de azúcar en sangre de una persona durante los 2 a 3 meses anteriores.
  • Prueba de glucosa en sangre en ayunas: un médico comprueba los niveles de glucosa después de que una persona no come ni bebe durante 8 horas o más.
  • Prueba de glucosa al azar: esto implica que un profesional médico revisa los niveles de glucosa en sangre en algún momento del día.

Los médicos suelen solicitar más de una de estas pruebas para garantizar un diagnóstico preciso.

Si los niveles de azúcar en sangre caen constantemente fuera de un rango normal, podría indicar que el cuerpo se está volviendo resistente a la insulina.

Obtén más información sobre la prueba A1C haciendo clic aquí.

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Mantenerse activo puede reducir la resistencia a la insulina.

No es posible influir en algunos factores de riesgo para la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2, como los antecedentes familiares y la composición genética.

Sin embargo, una persona puede tomar ciertas medidas para reducir las probabilidades de desarrollar resistencia a la insulina. Algunas de las mismas estrategias son clave para prevenir las enfermedades cardíacas y los derrames cerebrales.

Además, la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) informa que las personas pueden reducir el riesgo de diabetes tipo 2 al hacer cambios preventivos en el estilo de vida, principalmente perdiendo peso y aumentando los niveles de actividad física.

Los músculos se vuelven más sensibles a la insulina después del ejercicio, y una persona puede revertir la resistencia a la insulina con un estilo de vida activo y saludable.

Si bien un diagnóstico de resistencia a la insulina o prediabetes podría causar alarma, hacer cambios apresurados en el estilo de vida y esperar resultados inmediatos no es una forma sostenible de proceder.

En su lugar, aumenta tus niveles de actividad física gradualmente, reemplaza un alimento por comida con una opción saludable y baja en carbohidratos, y asegúrate de seguir por este camino semana tras semana.

La forma más eficaz de reducir la resistencia a la insulina es hacer cambios lentos y sostenibles.

Aquí puedes leer acerca de los mejores alimentos que puedes comer y cómo evitar revertir la prediabetes.

La prediabetes es solo una advertencia.

La investigación, incluyendo la que involucra el histórico Programa de Prevención de la Diabetes, muestra que los cambios en el estilo de vida pueden reducir el riesgo de que la prediabetes avance a diabetes en más del 58 por ciento.

Comienza a tomar medidas hoy mismo para reducir la resistencia a la insulina y el riesgo de desarrollar diabetes.

Lee el artículo en inglés.

Traducción al español por HolaDoctor.

Edición en español por Suan Pineda el 3 de junio de 2021.

Versión original escrita el 26 de marzo de 2019.

Última revisión médica realizada el 26 de marzo de 2019.