La salud mental se refiere al bienestar cognitivo, conductual y emocional. Se trata de cómo piensan, sienten y se comportan las personas. A veces, se usa el término “salud mental” para referirse a la ausencia de un trastorno mental.

La salud mental puede afectar la vida cotidiana, las relaciones y la salud física.

Sin embargo, este vínculo también funciona en la otra dirección. Los factores en la vida de las personas, las conexiones interpersonales y los factores físicos pueden contribuir a las alteraciones de la salud mental.

El cuidado de la salud mental puede preservar la capacidad de una persona para disfrutar de la vida. Hacer esto implica alcanzar un equilibrio entre las actividades de la vida, las responsabilidades y los esfuerzos para lograr la estabilidad psicológica.

Afecciones como el estrés, la depresión y la ansiedad pueden afectar la salud mental y perturbar la rutina de una persona.

Aunque el término salud mental es de uso común, muchas afecciones que los médicos reconocen como trastornos psicológicos tienen raíces físicas.

En este artículo, explicamos qué entienden las personas por salud mental y enfermedad mental. También describimos los tipos más comunes de trastornos mentales, incluyendo sus primeras señales y cómo tratarlos.

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Los trastornos de salud mental son una de las principales causas de discapacidad en Estados Unidos.

Según la Organización Mundial de la Salud:

“La salud mental es un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

La Organización Mundial de la Salud enfatiza que la salud mental es “más que la ausencia de trastornos o discapacidades mentales”. La salud mental plena consiste no solo en evitar afecciones activas, sino también en cuidar el bienestar y la felicidad continuos.

También hace hincapié en que la conservación y el restablecimiento de la salud mental es fundamental a nivel individual, así como en las diferentes comunidades y sociedades de todo el mundo.

En Estados Unidos, la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales estima que casi 1 de cada 5 adultos experimenta problemas de salud mental cada año.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés), en 2017 se estimaba que 11.2 millones de adultos estadounidenses, o alrededor del 4.5 por ciento de los adultos, tenían una afección psicológica grave.

Todas las personas corren cierto riesgo de desarrollar un trastorno de salud mental, sin importar su edad, sexo, ingresos u origen étnico.

En Estados Unidos y gran parte del mundo desarrollado, los trastornos mentales son una de las principales causas de discapacidad.

Las circunstancias sociales y financieras, los factores biológicos y las opciones de estilo de vida pueden moldear la salud mental de una persona.

Una gran proporción de personas con un trastorno de salud mental tienen más de una afección a la vez.

Cabe destacar que una buena salud mental depende de un delicado equilibrio de factores, y que varios elementos de la vida y del mundo en general pueden sumarse para intervenir en los trastornos.

Los siguientes factores pueden contribuir a las alteraciones de la salud mental.

Presión social y económica continua

Tener medios financieros limitados o pertenecer a un grupo étnico marginado o perseguido puede aumentar el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental.

Un estudio de 2015 de 903 familias en Irán identificó varias causas socioeconómicas de las afecciones de salud mental, incluyendo la pobreza y la vida en las afueras de una gran ciudad.

Los investigadores también explicaron la diferencia en la disponibilidad y la calidad del tratamiento de salud mental para ciertos grupos en relación con factores modificables, que pueden cambiar con el tiempo, y factores no modificables, que son permanentes.

Los factores modificables para los trastornos de salud mental incluyen:

  • condiciones socioeconómicas, por ejemplo, si hay trabajo disponible en el área local
  • la ocupación
  • el nivel de participación social de una persona
  • la educación
  • la calidad de la vivienda

Los factores no modificables incluyen:

  • el género
  • la edad
  • la etnia

El estudio enumera el género como un factor tanto modificable como no modificable. Los investigadores descubrieron que el hecho de ser mujer aumentaba 3.96 veces el riesgo de un estado de salud mental bajo.

Las personas con un “estado económico incierto” también obtuvieron la puntuación más alta para afecciones de salud mental en este estudio.

Factores biológicos

El Instituto Nacional de Salud Mental sugiere que los antecedentes familiares genéticos pueden aumentar la probabilidad de afecciones mentales, ya que ciertos genes y variantes de genes ponen a una persona en mayor riesgo.

Sin embargo, muchos otros factores contribuyen al desarrollo de estos trastornos.

Tener un gen vinculado con un trastorno de salud mental, como la depresión o la esquizofrenia, no garantiza que se desarrolle una afección. Del mismo modo, las personas sin genes vinculados o sin antecedentes familiares de enfermedades mentales aún pueden tener problemas de salud mental.

Las afecciones de salud mental como el estrés, la depresión y la ansiedad pueden desarrollarse debido a problemas de salud física subyacentes que cambian la vida, como el cáncer, la diabetes y el dolor crónico.

Los tipos más comunes de enfermedad mental son los siguientes:

  • desórdenes de ansiedad
  • trastornos del estado de ánimo
  • trastornos por esquizofrenia

Desórdenes de ansiedad

Según la Asociación de la Ansiedad y Depresión de Estados Unidos, los trastornos de ansiedad son el tipo más común de enfermedad mental.

Las personas con estas afecciones tienen miedo o ansiedad graves, que se relaciona con ciertos objetos o situaciones. La mayoría de las personas con un trastorno de ansiedad tratará de evitar la exposición a lo que desencadena su ansiedad.

Ejemplos de trastornos de ansiedad incluyen:

Trastorno de ansiedad generalizada

La Asociación Americana de Psiquiatría define el trastorno de ansiedad generalizada como preocupación desproporcionada que interrumpe la vida cotidiana.

Las personas también podrían experimentar síntomas físicos, incluyendo

  • intranquilidad
  • fatiga
  • músculos tensos
  • interrupción del sueño

Un ataque de síntomas de ansiedad no necesariamente necesita un desencadenante específico en las personas con trastorno de ansiedad generalizada.

Es posible que experimenten una ansiedad excesiva al encontrarse con situaciones cotidianas que no representan un peligro directo, como las tareas domésticas o las citas. Una persona con trastorno de ansiedad generalizada a veces puede sentir ansiedad sin desencadenante alguno.

Trastornos de pánico

Las personas con un trastorno de pánico experimentan ataques de pánico regulares, que implican un terror repentino y abrumador o una sensación de desastre y muerte inminentes.

Fobias

Hay diferentes tipos de fobia:

  • Fobias simples: estas pueden implicar un miedo desproporcionado a objetos, escenarios o animales específicos. El miedo a las arañas es un ejemplo común.
  • Fobia social: a veces conocida como ansiedad social, es el miedo de estar sujeto al juicio de los demás. Las personas con fobia social a menudo restringen su exposición a entornos sociales.
  • Agorafobia: este término se refiere al miedo a situaciones en las que escapar puede ser difícil, como estar en un ascensor o un tren en movimiento. Muchas personas malinterpretan esta fobia como el miedo a estar fuera.

Las fobias son profundamente personales, y los médicos no conocen todos los tipos. Podría haber miles de fobias, y lo que podría parecer inusual para una persona puede ser un problema grave que domina la vida cotidiana de otra.

Trastorno obsesivo compulsivo

Las personas con trastorno obsesivo compulsivo tienen obsesiones y compulsiones. En otras palabras, experimentan pensamientos estresantes constantes y una poderosa necesidad de realizar actos repetitivos, como lavarse las manos.

Trastorno de estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático puede ocurrir después de que una persona experimenta o es testigo de un evento profundamente estresante o traumático.

Durante este tipo de evento, la persona piensa que su vida o la vida de otras personas está en peligro. Puede sentir miedo o que no tiene control sobre lo que está sucediendo.

Estas sensaciones de trauma y miedo pueden contribuir al trastorno de estrés postraumático.

Trastornos del estado de ánimo

Las personas también pueden referirse a los trastornos del estado de ánimo como trastornos afectivos o depresivos.

Las personas con estas afecciones tienen cambios significativos en el estado de ánimo, que generalmente involucran manía, que es un período de alta energía y euforia, o depresión. Ejemplos de trastornos del estado de ánimo incluyen:

  • Depresión mayor: un individuo con depresión mayor experimenta un estado de ánimo bajo constante, y pierde interés en las actividades y eventos que antes disfrutaba. Puede sentir períodos prolongados de tristeza o tristeza extrema.
  • Trastorno bipolar: una persona con trastorno bipolar experimenta cambios inusuales en su estado de ánimo, niveles de energía, niveles de actividad y capacidad para continuar con la vida cotidiana. Los períodos de alto estado de ánimo se conocen como fases maníacas, mientras que las fases depresivas provocan un estado de ánimo bajo.
  • Trastorno afectivo estacional (SAD, en inglés): la luz de día reducida durante el otoño, el invierno y los primeros meses de la primavera es el desencadenante de este tipo de depresión mayor. Es más común en países alejados del ecuador.

Trastornos por esquizofrenia

Las autoridades de salud mental todavía están tratando de determinar si la esquizofrenia es un trastorno único o un grupo de enfermedades relacionadas. Es una afección muy compleja.

Las señales de esquizofrenia generalmente se desarrollan entre los 16 y 30 años, según el NIMH. La persona tendrá pensamientos que parecen fragmentados, y también puede encontrar difícil procesar la información.

La esquizofrenia presenta síntomas negativos y positivos. Los síntomas positivos incluyen delirios, trastornos del pensamiento y alucinaciones. Los síntomas negativos incluyen exclusión, falta de motivación y un estado de ánimo indiferente o inapropiado.

No hay ninguna prueba física o escaneo que indique de manera confiable si una persona ha desarrollado una enfermedad mental. Sin embargo, es necesario buscar lo siguiente como posibles señales de un trastorno de salud mental:

  • retirarse de amigos, familiares y colegas
  • evitar actividades que se solían disfrutar
  • dormir demasiado o muy poco
  • comer demasiado o muy poco
  • tener sentimientos de desesperanza
  • tener poca energía constantemente
  • usar sustancias que alteran el estado de ánimo, incluyendo el alcohol y la nicotina, con más frecuencia
  • mostrar emociones negativas
  • sentirse confundido
  • ser incapaz de completar las tareas diarias, como ponerse a trabajar o preparar una comida
  • tener pensamientos o recuerdos persistentes que reaparecen regularmente
  • pensar en causar daño físico a sí mismos o a otros
  • escuchar voces
  • experimentar delirios

Hay varios métodos para manejar los problemas de salud mental. El tratamiento es altamente individual, y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.

Algunas estrategias o tratamientos son más exitosos en combinación con otros. Una persona que vive con un trastorno mental crónico puede elegir diferentes opciones en varias etapas de su vida.

La persona necesita trabajar en estrecha colaboración con un médico que pueda ayudarle a identificar sus necesidades y proporcionarle un tratamiento adecuado.

Los tratamientos pueden incluir:

Psicoterapia o terapias de conversación

Este tipo de tratamiento adopta un enfoque psicológico para tratar la enfermedad mental. La terapia cognitiva conductual, la terapia de exposición y la terapia dialéctica conductual son algunos ejemplos.

Psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas y algunos médicos de atención primaria realizan este tipo de tratamiento.

Puede ayudar a las personas a entender la raíz de su enfermedad mental, y empezar a trabajar en patrones de pensamiento más saludables que apoyen la vida cotidiana y reduzcan el riesgo de aislamiento y autolesión.

Medicamentos

Algunas personas toman medicamentos recetados, como antidepresivos, antipsicóticos y fármacos ansiolíticos.

Aunque estos no pueden curar los trastornos mentales, algunos medicamentos pueden mejorar los síntomas y ayudar a una persona a reanudar la interacción social y una rutina normal mientras trabaja en su salud mental.

Algunos de estos medicamentos funcionan al aumentar la absorción del cuerpo de sustancias químicas para sentirse bien, como la serotonina, del cerebro. Otros fármacos o bien aumentan los niveles generales de estos químicos o impiden su degradación o destrucción.

Autoayuda

Una persona que hace frente a dificultades de salud mental generalmente tendrá que hacer cambios en su estilo de vida para favorecer su bienestar

Tales cambios podrían incluir reducir el consumo de alcohol, dormir más y seguir una dieta equilibrada y nutritiva. Las personas podrían necesitar tomarse un descanso del trabajo o resolver problemas con sus relaciones personales que pueden estar causando daños a su salud mental.

Las personas con afecciones como ansiedad o trastorno depresivo pueden beneficiarse de las técnicas de relajación, que incluyen la respiración profunda, la meditación y la conciencia plena.

Tener una red de apoyo, ya sea a través de grupos de autoayuda o amigos cercanos y familiares, también puede ser esencial para la recuperación de una enfermedad mental.

Lee el artículo en inglés.

Traducción al español por HolaDoctor.

Edición en español por Stella Miranda el 23 de agosto de 2021.

Versión original en inglés actualizada el 13 de abril de 2020.

Última revisión médica en inglés realizada el 13 de abril de 2020.