El trastorno bipolar y la depresión son afecciones de salud mental que comparten características similares, pero son afecciones médicas distintas.

Diagnosticar un trastorno bipolar o un trastorno depresivo mayor es difícil y puede llevar algún tiempo. Sin embargo, es posible lograr un manejo eficaz de ambas afecciones.

En este artículo, explicamos cómo diferenciar la depresión del trastorno bipolar, y cómo tratar y manejar cada afección.

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Las personas con trastorno depresivo mayor no experimentan episodios hipomaníacos o maníacos. Estos episodios son características del trastorno bipolar.

Algunas diferencias primarias separan el trastorno bipolar del trastorno depresivo mayor, como:

  • Las personas con un diagnóstico de trastorno bipolar I habrán tenido al menos un episodio maníaco, pero es posible que nunca hayan tenido un episodio de trastorno depresivo mayor.
  • Las personas con un diagnóstico de trastorno bipolar II habrán tenido al menos un episodio hipomaníaco, que precedió o siguió a un episodio depresivo mayor.
  • Las personas con trastorno depresivo mayor no experimentan sentimientos extremos y elevados que los médicos clasificarían como manía o hipomanía.

No siempre es fácil diagnosticar el trastorno bipolar. Es posible que las personas vayan al médico por primera vez cuando tienen un episodio depresivo, en lugar de durante un episodio maníaco o hipomaníaco.

Por esta razón, los médicos a menudo diagnostican erróneamente el trastorno bipolar como depresión en primera instancia.

Podría tomar algún tiempo para que un médico haga un diagnóstico definitivo. Es posible que necesiten controlar a una persona durante meses o incluso años antes de diagnosticar el trastorno bipolar.

La depresión es un estado del trastorno bipolar. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar diferentes aspectos del trastorno bipolar a la vez. Por ejemplo, pueden tener sentimientos de vacío y baja motivación junto con pensamientos acelerados y mucha energía.

En algunos casos, una persona que está experimentando un episodio maníaco severo puede necesitar hospitalización para prevenir un comportamiento peligroso que la ponga a ella, o a otros, en riesgo. El médico puede diagnosticar el trastorno bipolar en este punto. Sin embargo, antes de hacer un diagnóstico, tendrán que descartar otras afecciones, como la ansiedad, el trastorno por abuso de sustancias y la enfermedad de la tiroides.

Otra diferencia entre el trastorno bipolar y la depresión es la forma en que los médicos tratan las afecciones.

Cada afección requiere diferentes medicamentos. Mientras que el médico puede recetar antidepresivos a alguien con depresión, estos medicamentos pueden desencadenar un episodio maníaco en personas con trastorno bipolar. Los estabilizadores del estado de ánimo o medicamentos antipsicóticos son tratamientos estándar para el trastorno bipolar.

Entender qué causa cada problema de salud mental y cómo se presentan las afecciones es importante al registrar las diferencias entre ellas.

Trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una afección grave que implica cambios extremos en el estado de ánimo.

Los científicos no comprenden del todo qué causa el trastorno bipolar, pero creen que hay diferentes factores en juego.

Hay evidencia que sugiere que el trastorno bipolar tiene un patrón de herencia genética, lo que significa que puede ser hereditario.

La investigación también sugiere que un desequilibrio o mal funcionamiento en dos químicos cerebrales llamados serotonina y norepinefrina es común en personas con trastorno bipolar. La norepinefrina, por ejemplo, puede desencadenar un episodio maníaco.

Las personas suelen desarrollar trastorno bipolar durante la adolescencia o antes de los 40 años, aunque algunas personas pueden recibir un diagnóstico fuera de este rango de edad típico. La afección parece durar de por vida.

Las personas con trastorno bipolar tienden a experimentar ciclos de síntomas. Una persona con esta afección puede experimentar un episodio de bajo estado de ánimo severo, que puede seguir o preceder a un episodio en el que se siente eufórica y extremadamente positiva.

Los períodos de síntomas reducidos o ausentes marcan episodios de enfermedad.

Las personas con trastorno bipolar II generalmente experimentan síntomas de depresión o manía durante un episodio del estado de ánimo. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar episodios “mixtos” en los que los síntomas de la depresión y la manía se presentan al mismo tiempo. Es posible que las personas con trastorno bipolar I nunca experimenten depresión.

Los médicos solo calificarán un episodio maníaco como tal si dura por lo menos 7 días, o si los síntomas de la persona son tan graves que es necesaria la hospitalización.

Estos síntomas generalmente incluyen:

  • ánimo exaltado
  • energía alta
  • más actividad impulsada por objetivos
  • mayor autoestima
  • disminución en el sueño
  • hablar más de lo normal
  • un flujo rápido de habla y pensamientos acelerados
  • perder la atención fácilmente
  • irritarse
  • involucrarse en comportamientos de riesgo sin pensar en las consecuencias

Algunas personas también pueden experimentar psicosis durante un episodio maníaco o depresivo.

La psicosis implica tener ideas extrañas y delirantes o alucinaciones ocasionales.

Una forma más leve de síntomas maníacos, que los médicos llaman hipomanía, ocurre en personas con trastorno bipolar II.

Durante un episodio depresivo en el trastorno bipolar I (si ocurre) y el trastorno bipolar II, una persona experimenta los síntomas del trastorno depresivo mayor.

Depresión

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La depresión puede llevar a la pérdida del apetito.

La depresión persistente no tiene una causa conocida. Al igual que con el trastorno bipolar, la depresión tiene factores hereditarios y también podría involucrar desequilibrios en los neurotransmisores del cerebro.

Los principales síntomas de la depresión son:

  • sentirse muy deprimido o desanimado durante la mayor parte del día
  • tener una pérdida de interés o placer en las cosas durante la mayor parte del día
  • tener sentimientos de desesperación
  • tener sentimientos inapropiados de culpa, inutilidad o impotencia
  • pérdida de energía
  • dificultad para concentrarse o tomar decisiones
  • cambios en los patrones de sueño, como incapacidad para dormir, quedarse dormido o despertarse temprano en la mañana
  • pérdida de apetito que conduce a la pérdida de peso
  • pensamientos o acciones suicidas
  • inquietud e irritabilidad
  • movimiento y habla lentos

Hay dos formas principales de trastorno bipolar:

  • Trastorno bipolar I. La persona ha tenido al menos un episodio maníaco gravemente perturbador, que duró al menos 7 días o fue tan grave que tuvo que ir al hospital.
  • Trastorno bipolar II. La persona experimenta hipomanía, que precede o sigue a un episodio depresivo mayor.

Otras formas incluyen el trastorno “no especificado”, que un médico diagnosticaría si las características de la afección no son características evidentes del trastorno bipolar I o del trastorno bipolar II.

Una forma leve de trastorno bipolar llamada trastorno ciclotímico implica episodios de hipomanía y depresión que son menos graves y duran períodos más cortos. Algunas personas con trastorno ciclotímico tienen manía y síntomas depresivos al mismo tiempo.

Los síntomas podrían ser lo suficientemente leves como para no buscar la atención del médico. Como resultado, es posible que una persona nunca busque un diagnóstico.

Ningún examen médico puede identificar la afección. Para diagnosticar el trastorno bipolar, el médico debe observar al individuo, y evaluar las señales y síntomas que ellos y las personas que lo rodean informan.

Lo mismo ocurre con la depresión. Un médico tomará en cuenta el historial de los síntomas de la persona para decidir si puede tener trastorno bipolar o trastorno depresivo mayor.

Para que el médico diagnostique un trastorno depresivo mayor, la persona debe experimentar síntomas relevantes casi todos los días durante al menos 2 semanas. Los síntomas deben incluir desánimo y pérdida de interés, además de al menos cinco de los otros síntomas típicos que enumeramos anteriormente.

Las personas que tienen un trastorno depresivo mayor no experimentan manía.

Los tratamientos para el trastorno bipolar y la depresión incluyen medicamentos y psicoterapia.

La psicoterapia implica hablar con consejeros u otros profesionales de salud de forma individual o en una situación grupal. Una persona que busca ayuda puede elegir entre una amplia gama de consejeros que practican diferentes técnicas, incluyendo la terapia cognitivo-conductual, que puede ayudar con los procesos del pensamiento.

El litio es un fármaco con el que se puede tratar el trastorno bipolar, pero no el trastorno depresivo mayor. Lo mismo ocurre con otros estabilizadores del estado de ánimo, que pueden incluir carbamazepina, lamotrigina y valproato.

Para el trastorno depresivo mayor, los médicos pueden recetar inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, inhibidores de la recaptación de serotonina-norepinefrina o fármacos de otras categorías de medicación. Se suelen tomar junto con terapia de conversación.

Una persona con trastorno bipolar normalmente necesitará ayuda, medicamentos y apoyo por el resto de su vida. Para aquellos con trastorno depresivo mayor, el apoyo puede necesitar ser a corto o largo plazo, dependiendo de si su depresión es o no recurrente.

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Una red de apoyo puede ser fundamental para manejar el trastorno bipolar y la depresión.

El diagnóstico temprano del trastorno bipolar o depresión proporciona la mejor oportunidad para mejorar la calidad de vida de una persona.

El manejo médico exitoso de la afección ayuda a minimizar sus peores efectos y permite acceder a un apoyo más amplio. Los médicos y otros profesionales de salud deben ayudar a tratar los efectos “psicosociales” además de los síntomas.

Pueden ayudar a las personas con trastorno bipolar o depresión a acceder a terapias grupales o encontrar asistencia en el lugar de trabajo.

Algunas personas encuentran que formar parte de un grupo de apoyo con otros que tienen la misma afección puede ser beneficioso. Estos grupos pueden ayudar a reducir la sensación de aislamiento que podría resultar de trastornos graves de salud mental.

Los desafíos de los problemas de salud mental también pueden afectar a aquellos cercanos a la persona con la enfermedad. Vivir con una persona que tiene depresión grave o manejar las consecuencias del comportamiento maníaco puede ser difícil.

A veces, los miembros de la familia buscan atención médica en nombre del individuo con la afección.

El efecto de una afección de salud mental en la vida diaria variará de una persona a otra. No todos experimentan cambios en su vida y relaciones de la misma manera.

La enfermedad mental grave no equivale a un fracaso o una incapacidad para salir adelante, y algunas personas pueden experimentar resultados positivos de su afección. Durante la hipomanía, por ejemplo, la alta energía, la creatividad y la confianza son síntomas que algunas personas encuentran útiles.

Sin embargo, el tratamiento es esencial para ambas afecciones. Cualquier persona que note señales de trastorno bipolar o depresión en un amigo o familiar debe tratar de conectarlos con los servicios locales para ayudar a tratar la afección.

Comunícate con la Línea de Ayuda Nacional de la Administración de Servicios para el Abuso de Sustancias y Enfermedades Mentales (SAMHSA, en inglés) al 1-800-662-4357 para obtener información sobre los servicios en tu área.

Lee el artículo en inglés.

Traducción al español por HolaDoctor.

Edición en español por Stella Miranda el 9 de agosto de 2021.

Versión original en inglés escrita el 22 de febrero de 2019.

Última revisión médica en inglés realizada el 22 de febrero de 2019.