Los pensamientos suicidas, o idea suicida, se refieren a pensar o planear un suicidio. Los pensamientos pueden ir desde crear un plan detallado hasta tener una consideración pasajera. No incluye el acto final del suicidio.

Muchas personas experimentan pensamientos suicidas, especialmente durante momentos de estrés, o cuando se enfrentan a desafíos de salud mental o física.

Los pensamientos suicidas son un síntoma de un problema subyacente. El tratamiento es efectivo en muchos casos, pero el primer paso es pedir ayuda.

Si un ser querido está teniendo estos pensamientos o habla sobre el suicidio, es esencial tomar medidas para ayudarlo y protegerlo.

Consulta la última sección de este artículo para obtener información sobre cómo obtener ayuda para alguien que está experimentando pensamientos suicidas.

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Si tú o alguien que conoces tiene pensamientos suicidas, una línea directa de prevención puede ayudar. La Línea Nacional de Prevención del Suicidio está disponible 24/7 llamando al 1-888-628-9454. Las personas con problemas de audición pueden llamar al 800-799-4889.

Una persona que experimenta o podría experimentar pensamientos suicidas puede mostrar las siguientes señales o síntomas:

  • sentirse o tener la apariencia de sentirse atrapado o desesperanzado
  • sentir dolor emocional intolerable
  • sentirse preocupado por la violencia, la muerte o morir
  • tener cambios de humor, ya sea de felicidad o tristeza
  • hablar de venganza, culpa o vergüenza
  • experimentar agitación o un altísimo nivel de ansiedad
  • experimentar cambios en los patrones de personalidad, rutina o sueño
  • aumentar el consumo de drogas o alcohol
  • participar en conductas de riesgo, como conducir descuidadamente o consumir drogas
  • poner sus asuntos en orden y regalar sus cosas
  • conseguir un arma de fuego o sustancias que podrían acabar con una vida
  • experimentar depresión, ataques de pánico o trastornos de la concentración
  • aislarse de los demás
  • hablar sobre ser una carga para otros
  • experimentar agitación psicomotora, como caminar o retorcerse las manos
  • despedirse de otros como si no los fuera a volver a ver
  • ya no poder disfrutar las actividades que solían ser placenteras, como comer, hacer ejercicio, interacción social o las relaciones sexuales
  • expresar remordimiento severo y autocrítica
  • hablar de suicidio o de morir
  • lamentar estar vivo o haber nacido

Un número significativo de personas con ideas suicidas mantienen sus pensamientos y sentimientos en secreto, y no muestran señales de que algo esté mal.

La idea suicida puede ocurrir cuando una persona siente que ya no es capaz de hacer frente a una situación abrumadora. Esto podría ser como resultado de problemas financieros, la muerte de un ser querido, el final de una relación, o una enfermedad o afección de salud debilitante.

Algunas otras situaciones comunes o eventos de vida que podrían causar pensamientos suicidas incluyen dolor, abuso sexual, problemas financieros, remordimiento, rechazo y desempleo.

Los siguientes factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de ideación suicida:

  • antecedentes familiares de violencia o suicidio
  • antecedentes familiares de abuso, negligencia o trauma infantil
  • antecedentes de problemas de salud mental
  • sentimientos de desesperación
  • conocer, identificar o estar asociado con alguien que ha terminado suicidándose
  • participar en un comportamiento imprudente o impulsivo
  • una sensación de aislamiento o soledad
  • identificarse como LGBTQIA+ sin apoyo familiar o en el hogar
  • no poder acceder a la atención de salud mental
  • la pérdida de trabajo, amigos, finanzas o un ser querido
  • tener una enfermedad física o una afección de salud
  • poseer un arma de fuego u otros métodos letales
  • no buscar ayuda por miedo o estigma
  • estrés debido a la discriminación y los prejuicios
  • trauma histórico, como la destrucción de comunidades y culturas
  • haber intentado suicidarse antes
  • sufrir intimidación o trauma
  • estar expuesto a relatos gráficos o sensacionalistas de suicidio
  • estar expuesto a comportamientos suicidas de otros
  • tener problemas legales o deudas
  • estar bajo la influencia de drogas o alcohol

Las afecciones que los investigadores han vinculado a un mayor riesgo de idea suicida incluyen:

  • depresión
  • esquizofrenia
  • trastorno bipolar
  • algunos rasgos de la personalidad, como la agresión
  • condiciones que afectan a las relaciones
  • lesión cerebral traumática
  • afecciones que implican dolor crónico
  • alcoholismo o drogadicción
  • trastorno límite de la personalidad
  • trastorno por estrés postraumático

La familia y los amigos pueden notar a través del habla o el comportamiento de una persona que podría estar en riesgo de experimentar una idea suicida.

Pueden ayudar hablando con la persona y buscando el apoyo apropiado.

El Instituto Nacional de Salud Mental sugiere los siguientes consejos para ayudar a alguien que pueda estar atravesando una crisis:

  • Preguntarle si está pensando en suicidarse. Los estudios demuestran que preguntar no aumenta el riesgo.
  • Mantenerlo a salvo permaneciendo cerca y quitando cualquier cosa que pudiera usar para cometer suicidio, como cuchillos, cuando sea posible.
  • Escucharlo y apoyarlo.
  • Animarlo a llamar a una línea de ayuda o a ponerse en contacto con alguien a quien pueda recurrir para obtener apoyo, como un amigo, familiar o consejero espiritual.
  • Darle seguimiento después de que la crisis haya pasado, ya que esto parece reducir el riesgo de una recurrencia.

Otros consejos incluyen mantener algunos números de teléfono de emergencia a mano. Estos pueden ser de un amigo de confianza, una línea de ayuda o el médico de la persona.

La idea suicida es un síntoma de un problema subyacente. Los medicamentos y las terapias de conversación, como la terapia cognitiva conductual o el asesoramiento, a menudo pueden ayudar.

Cualquier persona que esté experimentando problemas de salud mental debe tratar de buscar tratamiento lo antes posible.

Una vez que inicie el tratamiento, es importante seguir el plan, asistir a las citas de seguimiento y tomar cualquier medicamento como lo indique un profesional de salud.

Cómo reducir el riesgo

Apoyar a una persona escuchándola y ayudándola a interactuar con profesionales de salud puede marcar una gran diferencia.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), las personas pueden tener un menor riesgo de pensamientos suicidas si tienen:

  • acceso a la atención de salud, incluyendo la ayuda para los trastornos por consumo de sustancias
  • acceso a apoyo general para la salud y el bienestar
  • vínculos familiares y comunitarios
  • capacidad para resolver problemas y lidiar con controversias
  • creencias que desalientan el suicidio y fomentan la autopreservación
  • un sentido de autoestima y propósito en la vida

Para las personas que experimentan ideas suicidas, lo siguiente puede ayudar:

  • hablar sobre sus sentimientos con familiares, amigos o un trabajador que pueda apoyar
  • hablar con familiares, amigos o un trabajador de apoyo sobre sus sentimientos
  • pedirle a un ser querido que conozca a su proveedor de salud y posiblemente asistir a las sesiones con ella
  • evitar o limitar el consumo de alcohol y drogas recreativas
  • mantenerse conectado con otros, tanto como sea posible
  • hacer ejercicio regularmente
  • seguir una dieta balanceada
  • dormir al menos 7 a 8 horas al día
  • no mantener armas de fuego, cuchillos o sustancias potencialmente dañinas en un lugar de fácil alcance.
  • buscar cosas que proporcionen placer, como música o tiempo al aire libre
  • buscar y adherirse al tratamiento
  • seguir las recomendaciones del médico sobre el uso de medicamentos recetados y el monitoreo de los efectos adverso

Muchas personas experimentan pensamientos suicidas en algún momento de su vida. Compartir el problema con un proveedor de salud, un ser querido o un trabajador de apoyo a menudo puede ayudar.

Si tú o alguien que conoces está teniendo pensamientos suicidas, es vital obtener ayuda lo antes posible.

Estas son algunas líneas directas que ofrecen apoyo:

  • Línea Nacional de Prevención del Suicidio: Este recurso está disponible para un chat confidencial las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
  • Befrienders Worldwide: este recurso ofrece números de contacto e información de apoyo para diferentes países e idiomas.
  • Childhelp: todas las llamadas a la Línea Directa Nacional contra el Maltrato Infantil son anónimas y confidenciales.
    • Para Estados Unidos, llama al 800-422-4453.
  • Línea de Crisis para Veteranos: esta es una línea de apoyo confidencial para veteranos y aquellos que están preocupados por un veterano.
    • Para contactarse, llama al 800-273-8255 y presiona 1.
    • De forma alternativa, envía un mensaje de texto al 838255.
  • LGBTQ+: este recurso ofrece opciones en español y para personas con dificultades auditivas.
    • Para contactarse, llama al 800-273-8255.
  • The Trevor Project: esta es una línea de crisis para jóvenes que se identifican como LGBTQ+.
    • Para contactarse, llama al 866-488-7386.
    • De forma alternativa, utiliza la línea de chat.

Estos servicios ofrecen ayuda confidencial.

En Estados Unidos, el suicidio es la décima causa de muerte. Según la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio, fue responsable de más de 48,000 muertes en 2018.

En 2017, fue la segunda causa principal en personas de 10 a 34 años. El número de suicidios fue el doble que el de homicidios.

Lee el artículo en inglés.

Traducción al español por HolaDoctor.

Edición en español por Stella Miranda el 24 de agosto de 2021.

Versión original en inglés actualizada el 3 de septiembre de 2020.

Última revisión médica en inglés realizada el 3 de septiembre de 2020.