Los fibromas uterinos son tumores no cancerosos que crecen en las capas musculares del útero. El tamaño de estos tumores benignos de tejido muscular blando puede variar y ser de la medida de un frijol hasta tan grandes como un melón.

También son conocidos como leiomiomas y miomas.

Los fibromas afectan a alrededor del 30 por ciento de todas las mujeres a la edad de 35 años y entre el 20 al 80 por ciento de las mujeres de 50 años.

Los fibromas suelen desarrollarse entre los 16 a los 50 años de edad. Estos son los años reproductivos durante los cuales los niveles de estrógeno son más altos.

Este artículo del MNT Knowledge Center se refiere a los tipos de fibromas, sus efectos en el cuerpo, las causas, cómo son descubiertos y lo que las mujeres pueden hacer para tratarlos.

Datos clave acerca de los fibromas:

A continuación, se incluyen algunos datos clave acerca de los fibromas. Hay más información disponible en el artículo principal.

  • Los fibromas son más comunes durante los años reproductivos.
  • Se desconoce la causa exacta por la que se producen, pero tienden a desarrollarse cuando los niveles de estrógeno son altos.
  • La mayoría de las mujeres no tiene síntomas, pero cuando se presentan estos pueden incluir dolor lumbar, estreñimiento y sangrado uterino excesivo o doloroso que puede producir anemia.
  • Las complicaciones son poco frecuentes, pero pueden ser graves.

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Los fibromas son tumores no cancerosos que aparecen en los tejidos alrededor del útero.

Existen cuatro tipos de fibromas:

  • Fibromas intramurales: Este es el tipo más común. Un fibroma intramural está incrustado en la pared muscular del útero.
  • Fibromas subserosos: Estos fibromas se extienden más allá de la pared del útero y crecen dentro de la capa exterior que rodea el tejido uterino. Pueden convertirse en pedunculados, en los que el fibroma tiene una especie de tallo y puede alcanzar un tamaño considerable.
  • Fibromas submucosos: Este tipo de fibroma puede presionar la cavidad del útero. Usualmente se encuentran en el músculo debajo del revestimiento interno de la pared uterina.
  • Fibromas cervicales: Estos fibromas crecen en el cuello del útero, conocido también como cérvix o cuello uterino.

La clasificación de un fibroma depende de su ubicación en el útero.

Alrededor de 1 de cada 3 mujeres con fibromas experimentará síntomas.

Estos pueden incluir:

  • períodos abundantes y dolorosos, también conocidos como menorragia;
  • anemia debido al sangrado abundante;
  • dolor lumbar o en la pierna;
  • estreñimiento;
  • malestar en el vientre bajo, sobre todo en caso de fibromas grandes;
  • orinar con frecuencia;
  • dolor al tener relaciones sexuales, conocido como dispareunia.

Otros posibles síntomas incluyen:

  • problemas durante el parto;
  • problemas durante el embarazo;
  • problemas de fertilidad;
  • abortos espontáneos frecuentes.

Si los fibromas son grandes, también puede haber aumento de peso e hinchazón en el vientre bajo.

Una vez que un fibroma se desarrolla, puede continuar creciendo hasta la menopausia. A medida que los niveles de estrógeno disminuyen después de la menopausia, usualmente el fibroma se encogerá.

No se conoce la causa exacta de los fibromas. Pueden estar relacionados con los niveles de estrógeno.

Durante los años reproductivos, los niveles de estrógeno y progesterona son más altos.

Cuando los niveles de estrógeno son altos, especialmente durante el embarazo, los fibromas tienden a inflamarse. También es muy probable que se desarrollen cuando una mujer toma píldoras anticonceptivas que contienen estrógeno.

Los niveles bajos de estrógeno pueden hacer que los fibromas se reduzcan, durante y después de la menopausia.

Se cree que los factores genéticos afectan el desarrollo de los fibromas. Tener una pariente cercana con fibromas aumenta las probabilidades de presentarlos.

También existe cierta evidencia de que la carne roja, el alcohol y la cafeína pueden incrementar el riesgo de fibromas, y que una ingesta considerable de frutas y vegetales puede reducir este riesgo.

Tener sobrepeso o ser obesa incrementa el riesgo de fibromas.

Tener hijos disminuye el riesgo de desarrollar fibromas. El riesgo disminuye cada vez que una mujer da a luz.

Como a menudo los fibromas no presentan síntomas, se diagnostican en general durante exámenes de rutina de la pelvis.

Las siguientes pruebas de diagnóstico pueden detectar fibromas y descartar otras afecciones:

  • Un médico puede crear imágenes de ultrasonido al escanear el abdomen o al introducir una pequeña sonda de ultrasonido en la vagina. Ambos métodos pueden ser necesarios.
  • Una IRM (imagen por resonancia magnética) puede determinar el tamaño y la cantidad de fibromas.
  • En una histeroscopia se utiliza un dispositivo pequeño con una cámara adherida al extremo para examinar el interior del útero. El dispositivo se introduce en la vagina y hasta el útero a través del cuello uterino. De ser necesario, el médico puede hacer una biopsia al mismo tiempo para identificar células potencialmente cancerosas en esta zona.
  • También se puede llevar a cabo una laparoscopia. En este procedimiento, el médico hace un pequeño corte en la piel del abdomen e introduce una pequeña sonda, que tiene una luz y una cámara adheridas, a través de las capas de la pared abdominal. La cámara llega a la cavidad abdominopélvica para examinar el exterior del útero y las estructuras circundantes. De ser necesario, se puede hacer una biopsia de la capa exterior del útero.

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Los medicamentos anticonceptivos pueden utilizarse para reducir los fibromas.

El tratamiento de los fibromas solo se recomienda para aquellas mujeres que presentan síntomas como resultado de los fibromas. Si estos no afectan la calidad de vida, el tratamiento puede no ser necesario.

Los fibromas pueden producir ciclos menstruales abundantes, pero si no causan problemas mayores, la mujer puede elegir no recibir ningún tratamiento.

Durante la menopausia, los fibromas a menudo se encogen y los síntomas se hacen menos evidentes o incluso se resuelven completamente.

Cuando es necesario un tratamiento, se puede recurrir a medicamentos o cirugía. La ubicación de los fibromas, la gravedad de los síntomas y si la mujer planea tener hijos en el futuro pueden afectar la decisión.

Medicamentos

La primera línea de tratamiento para los fibromas la constituyen los medicamentos.

Un medicamento conocido como agonista de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRHa) hace que el cuerpo produzca menos estrógeno y progesterona. Esto hace que los fibromas se encojan. La GnRHa detiene el ciclo menstrual sin afectar la fertilidad después del fin del tratamiento.

Sin embargo, estos compuestos pueden provocar síntomas similares a los de la menopausia, incluyendo bochornos, propensión a sudar más, resequedad vaginal y en algunos casos, mayor riesgo de osteoporosis.

Es posible que se los administren antes de la cirugía para reducir los fibromas. Las agonistas de la GnRH se deben utilizar a corto plazo.

Otros medicamentos pueden ser utilizados, pero es posible que sean menos efectivos para tratar fibromas más grandes.

Estos incluyen:

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES): Estos medicamentos incluyen el ácido mefenámico y el ibuprofeno, que está disponible para comprar en línea. Los medicamentos antiinflamatorios reducen la producción de compuestos lípidos similares a las hormonas, llamados prostaglandinas. Las prostaglandinas están asociadas a los cólicos menstruales, y se cree que están asociadas también con ciclos menstruales abundantes. Para las mujeres con fibromas, un medicamento AINE puede ser eficaz para reducir el dolor asociado al fibroma, pero no reduce el sangrado producido por los fibromas y no afecta la fertilidad.
  • Píldoras anticonceptivas: Los anticonceptivos orales ayudan a regular el ciclo de ovulación, y pueden ayudar a reducir la intensidad del dolor o del sangrado durante el ciclo menstrual.
  • Sistema intrauterino de levonorgestrel (LNG-IUS): Este es un dispositivo de plástico que se coloca dentro del útero. Libera una hormona llamada levonorgestrel durante un período extendido de tiempo. La hormona evita que el interior del revestimiento del útero crezca muy rápido, lo cual reduce el sangrado menstrual. Los efectos adversos incluyen sangrado irregular por hasta 6 meses o más, dolor de cabeza, sensibilidad en los senos y acné. En algunos casos, puede detener los períodos.

Cirugía

Es probable que los fibromas graves no respondan a opciones más conservadoras de tratamiento. Una cirugía puede ser necesaria.

El médico tratante puede considerar los siguientes procedimientos:

  • Histerectomía: Es la extirpación parcial o total del útero. Esta cirugía se tiene en cuenta para tratar fibromas extremadamente grandes o sangrado excesivo. Una histerectomía total puede prevenir que los fibromas vuelvan a aparecer. Si el cirujano también extirpa los ovarios y las trompas de Falopio, los efectos secundarios pueden incluir la disminución del deseo sexual y la menopausia temprana.
  • Momectomía: Es la eliminación de los fibromas de la pared muscular del útero. Puede ser de ayuda para mujeres que aún desean tener hijos. Es posible que esta cirugía no beneficie a mujeres con fibromas muy grandes o fibromas localizados en áreas particulares del útero.
  • Ablación endometrial: Eliminar el interior del revestimiento del útero puede ser de ayuda si los fibromas se encuentran cerca de la superficie interna del útero. La ablación endometrial puede ser una alternativa efectiva a la histerectomía para algunas mujeres con fibromas.
  • Embolización de la arteria uterina (EAU), más específicamente embolización del fibroma uterino (EFU): La interrupción del suministro de sangre a esta área reduce el fibroma. Guiado por imágenes radiográficas y fluoroscópicas, se inyecta un químico a través de un catéter en las arterias que suministran sangre a los fibromas. Este procedimiento reduce o elimina los síntomas hasta en un 90 por ciento de las mujeres con fibromas, pero no es apropiado para mujeres que estén embarazadas y normalmente para aquellas que aún desean tener hijos.
  • Ablación percutánea con láser guiado con IRM: Un escáner IRM se utiliza para localizar los fibromas. Se insertan agujas delgadas a través de la piel y los tejidos del cuerpo de la paciente y se empujan hasta que alcancen los fibromas localizados. Un dispositivo de fibra de láser se introduce a través de las agujas. Se envía una luz láser a través del dispositivo para reducir los fibromas.
  • Cirugía con ultrasonido focalizado guiado por IRM: Un escáner IRM localiza los fibromas y se envían ondas de alta energía del ultrasonido para encogerlos.

Tratamientos naturales

No hay ningún tratamiento natural comprobado para los fibromas. Sin embargo, mantener el peso ideal a través del ejercicio y con una dieta saludable puede ayudar a equilibrar los niveles de estrógeno.

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En casos graves, los fibromas pueden producir infertilidad.

Normalmente los fibromas no producen complicaciones, pero cuando ocurren, pueden ser graves e incluso mortales.

Las complicaciones pueden incluir:

  • Menorragia, es decir períodos abundantes: En ocasiones esto les puede impedir a las mujeres llevar una vida normal durante el ciclo menstrual, lo que puede provocar depresión, anemia y fatiga.
  • Dolor abdominal: Si los fibromas son grandes, se puede presentar inflamación y malestar en la parte inferior del abdomen. También puede causar estreñimiento con deposiciones dolorosas.
  • Problemas en el embarazo: Parto prematuro, problemas durante el parto y abortos espontáneos pueden ocurrir cuando los niveles de estrógeno aumentan considerablemente durante el embarazo.
  • Infertilidad: En algunos casos, los fibromas pueden hacer más difícil que el óvulo fertilizado se instale en el revestimiento del útero. Un fibroma submucosal que crezca en el interior de la cavidad uterina puede cambiar la forma del útero, lo que hace que la concepción sea difícil.
  • Leiomiosarcoma: Este es un tipo poco común de cáncer que se cree es capaz de desarrollarse dentro de un fibroma en casos poco frecuentes.

Otras complicaciones graves incluyen tromboembolismo agudo, trombosis venosa profunda (TVP), insuficiencia renal aguda y sangrado interno.

Una mujer con fibromas que desarrolle repentinamente un dolor abdominal intenso, debe consultar a un médico inmediatamente.

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