La micción frecuente significa tener ganas de orinar más a menudo de lo habitual. Puede alterar la rutina normal, interrumpir el ciclo de sueño y puede ser una señal de una afección médica subyacente.

Muchas personas viven con micción frecuente. Cuando alguien orina más de 3 litros de orina al día, esto se conoce como poliuria. A menudo, su causa es algo simple que se puede corregir a través del tratamiento.

La frecuencia es diferente de la incontinencia urinaria, en la que hay pérdidas de orina.

A veces, la micción frecuente puede indicar una afección más grave. Identificar el problema de forma temprana puede ayudar a encontrar un tratamiento efectivo a tiempo, así como prevenir complicaciones.

Urinary frequency is when a person needs to use the bathroom more often than usual.
La frecuencia urinaria es cuando una persona necesita ir al baño más a menudo de lo habitual.

La orina es la forma en que el cuerpo elimina los desechos líquidos. La orina se compone de agua, ácido úrico, urea y toxinas, así como desechos filtrados del cuerpo. Los riñones juegan un papel fundamental en este proceso.

La orina permanece en la vejiga urinaria hasta que alcanza un punto de llenura y la necesidad de orinar. En este punto, el cuerpo expulsa la orina.

La frecuencia urinaria es diferente de la incontinencia urinaria, que se refiere a tener poco control sobre la vejiga. La frecuencia urinaria solo indica tener que orinar más a menudo. Puede ocurrir junto con la incontinencia urinaria, pero no es lo mismo.

La mayoría de las personas orinan entre 6 y 7 veces en un período de 24 horas.

La frecuencia urinaria se puede definir como la necesidad de orinar más de 7 veces en un período de 24 horas si se toman aproximadamente 2 litros de líquido.

Sin embargo, todas las personas son distintas, y la mayoría solo consultan a un médico cuando la micción se vuelve tan frecuente que causa incomodidad. Los niños también tienen vejigas urinarias más pequeñas, así que es normal que orinen con más frecuencia.

La micción es un proceso complejo que involucra varios sistemas del cuerpo. Ciertos cambios pueden hacer que el sistema urinario sea más activo.

Las causas relacionadas con el estilo de vida incluyen beber muchos líquidos, especialmente si contienen cafeína o alcohol. Por la noche, las ganas de orinar pueden interrumpir el ciclo de sueño. La micción frecuente también puede convertirse en un hábito.

Sin embargo, puede ser una señal de problemas renales o de uréter, problemas de vejiga urinaria u otra afección médica, como diabetes mellitus, diabetes insípida, embarazo o problemas de próstata.

Otras causas o factores relacionados incluyen:

  • ansiedad
  • diuréticos, como la clorotiazida, que provocan la eliminación de agua a través de la orina
  • alimentos y bebidas que actúan como diuréticos
  • derrame cerebral y otras afecciones del cerebro o del sistema nervioso
  • infección del tracto urinario
  • tumor o masa en el área pélvica
  • cistitis intersticial, un tipo de inflamación de la pared de la vejiga
  • síndrome de vejiga hiperactiva (VH), que causa contracciones involuntarias de la vejiga provocando así una necesidad repentina de orinar
  • cáncer de la vejiga
  • cálculos en la vejiga o riñones
  • incontinencia urinaria
  • estenosis uretral
  • radiación de la pelvis, por ejemplo, durante el tratamiento del cáncer
  • diverticulitis de colon, que es el desarrollo de sacos pequeños y protuberantes en la pared del intestino grueso
  • una infección de transmisión sexual (ITS), como clamidia

Uno de los principales síntomas de la poliuria es la micción frecuente. Si hay otros síntomas, pueden indicar otra afección posiblemente más grave.

La nocturia, por ejemplo, es la necesidad de orinar por la noche, durante el ciclo del sueño. Esto puede ser un síntoma de diabetes insípida o diabetes mellitus.

Otros síntomas que podrían requerir más atención incluyen:

  • dolor o molestia al orinar
  • orina con sangre, turbia o de un color inusual
  • pérdida gradual del control de la vejiga o incontinencia urinaria
  • dificultad para orinar a pesar de la urgencia
  • flujo de la vagina o el pene
  • aumento en el apetito o la sed
  • fiebre o escalofríos
  • náusea o vómitos
  • dolor de espalda baja o en los costados

Si se presentan otros síntomas, o si la frecuencia urinaria afecta la calidad de vida, es una buena idea consultar a un médico.

Por ejemplo, la micción frecuente puede indicar una infección renal. Esta infección puede dañar permanentemente los riñones si no se trata. Además, las bacterias que causan la infección podrían ingresar al torrente sanguíneo e infectar otras áreas del cuerpo.

Esto puede poner en peligro la vida y necesita atención.

El médico preparará un historial completo y hará un examen físico, preguntando al paciente sobre la frecuencia de micción y otros síntomas.

Podría preguntarte sobre los siguientes puntos:

  • cómo se presenta tu micción frecuente; por ejemplo, cuándo comenzó, cómo ha ido cambiando y a qué hora del día ocurre
  • los medicamentos que usas
  • cuánto líquido consumes
  • cualquier cambio en el color, olor o consistencia de la orina
  • cuánta cafeína y alcohol consumes y si esto ha cambiado recientemente

Algunos exámenes pueden incluir:

  • análisis de orina para identificar cualquier anormalidad en la orina
  • ultrasonido, para tener una imagen visual de los riñones
  • radiografía simple o una tomografía computarizada del abdomen y la pelvis
  • pruebas neurológicas para detectar cualquier trastorno nervioso
  • pruebas para detectar ITS

Los hombres o las mujeres pueden ser derivados a un urólogo, o las mujeres a un ginecólogo.

Pruebas urodinámicas

Las pruebas urodinámicas evalúan la efectividad de la vejiga urinaria para almacenar y liberar orina, y examinan la función de la uretra.

Algunas observaciones simples que pueden lograr estas pruebas incluyen:

  • registrar el tiempo que lleva producir el flujo urinario
  • observar la cantidad de orina producida
  • medir la capacidad del cuerpo de dejar de orinar durante la micción

Para obtener mediciones precisas, el médico puede usar:

  • pruebas de imágenes para observar el llenado y vaciado de la vejiga
  • monitores para medir la presión dentro de la vejiga
  • sensores para registrar la actividad de los músculos y nervios

Es posible que el paciente tenga que cambiar la cantidad de líquido que toma o dejar de tomar ciertos medicamentos antes de la prueba. Pueden pedirle que llegue a la clínica con la vejiga llena.

El tratamiento dependerá de la causa subyacente.

Si la consulta lleva a un diagnóstico de diabetes mellitus, el tratamiento tendrá como objetivo mantener los altos niveles de azúcar en la sangre bajo control.

Para una infección bacteriana en los riñones, el tratamiento típico es la terapia con antibióticos y analgésicos.

Si la causa es una vejiga hiperactiva, se puede usar un medicamento conocido como anticolinérgico. Estos evitan que ocurran contracciones anormales involuntarias del músculo detrusor en la pared de la vejiga.

Si es necesario, al paciente se le recetará una terapia con medicamentos supervisada por un médico.

Practicar técnicas conductuales también puede ayudar.

Entrenamiento y ejercicios de la vejiga

Otros tratamientos se enfocan en la micción frecuente en lugar de una causa subyacente.

Estos incluyen:

Ejercicios de Kegel: hacer estos ejercicios de manera regular y diaria, muchas veces durante el embarazo, puede fortalecer los músculos de la pelvis y la uretra y ayudar a soportar la vejiga. Para obtener los mejores resultados, realiza series de 10 a 20 ejercicios de Kegel tres veces al día, durante al menos 4 a 8 semanas.

Biorretroalimentación: se utiliza junto con los ejercicios de Kegel. La terapia de biorretroalimentación le permite al paciente conocer mejor el funcionamiento de su cuerpo. Este mayor conocimiento puede ayudar al paciente a mejorar el control de sus músculos pélvicos.

Entrenamiento de la vejiga: esto implica entrenar la vejiga para retener la orina por más tiempo. El entrenamiento suele durar de 2 a 3 meses.

Control de la ingesta de líquidos: esta estrategia podría demostrar si beber mucho en ciertos momentos es la principal causa de micción frecuente.

Seguir una dieta equilibrada y mantener un estilo de vida activo puede ayudar a bajar la producción de orina.

Esto puede incluir limitar el consumo de alcohol y cafeína, y eliminar los alimentos que pueden irritar la vejiga o actuar como diuréticos, como el chocolate, los alimentos picantes y los edulcorantes artificiales.

Comer alimentos ricos en fibra también puede ayudar a reducir el estreñimiento. Esto puede mejorar indirectamente el flujo de orina por la uretra, ya que el estreñimiento puede hacer que el recto presione sobre la vejiga urinaria, la uretra o ambas.

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